Cuando voy parado en el bus, pienso en San Sebastián. Si la obra no me gusta, me salgo del teatro. Llevo un control de mi rutina básica en Excel. Sólo no es solo. Escribo, dibujo; hago fotos, collages, videos; quiero hacer más cosas.

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07/02/2014 14:25:17

Apreciación estética de la construcción del SITRAMSS

Lo que quiero decir es que por no tener que cumplir un horario de trabajo, por poder llegar a la hora en que pueda a los lugares que yo elija visitar, por nunca llegar tarde porque en ningún lado me esperan puedo disfrutar la construcción del SITRAMSS sin el estrés que parece ocasionarle a los demás. Encuentro fascinante cuando los buses se desvían y me llevan por otras calles fuera de mi rutina, a conocer otras calles de San Salvador con diferentes variaciones de miseria.

    Me gustan los procesos de construcción o de demolición. Ridículamente me siento cautivado por la construcción de los tramos exclusivos para los buses articulados, así como me fascina ver la nueva remodelación de Multiplaza y la destrucción aparente de sus terrazas, o la eterna remodelación de Metrocentro en constante transformación lenta. Me gusta porque no entiendo. Para mí la construcción es una serie de acciones absurdas que lentamente van generando cambios en la ciudad.

    Desde el bus, golpeteando mi frente contra el vidrio de la ventana, veo a los constructores hacer las líneas más delicadas y rectas sobre el cemento fresco (versión básica de jardín zen), hacen un techo de plástico negro sobre unos hierros y lo ponen sobre un hoyo en el suelo, hacen círculos de tierra con una escoba, avanzan por los carriles en una coreografía diseñada para ser interpretada por hombres y máquinas. Todo es demasiado performático, instalativo, teatral y otros adjetivos similares, inventados para poder describir las artes y que hacen que muchos que quienes hasta aquí han leído dejen de hacerlo.

    La ilusión de la renderización impresa de la obra terminada es de una ciudad apacible, sin basura, planeada y diseñada en computadora. Esa imagen debería dar esperanza y crear fantasías, hacer escapar del caos vibrante de la construcción a quien lo vea y transportarlo al futuro, entrando por puertas automatizadas, conviviendo en armonía con pasajeros en sillas de ruedas, oyendo los nombres de las estaciones por altavoces, pronunciados con voz robótica femenina como de ascensor de Multiplaza: Antekirta - Amatepec - Fenadesal.

    En la realidad, un árbol torcido y ahumado se vuelve parte de la composición de un grafiti encimado y esto es recoloreado por la luz de alto de un carro. Unos muchachos semidesnudos surgen de La Chacra a arrancar de los escombros de un puente demolido los pedazos de hierro que sobresalen como dibujos retorcidos que luego venderán. Un taladro del tamaño de un tractor percute sobre bloques de cemento y todo esto tiene la belleza del proceso, de lo verdadero y transparente. Esto es así. No hay una capa que lo recubra todavía, que maquille la suciedad y la pobreza. Es así, con sus tuberías y sus hierros infraestructurales expuestos, con obreros quemándose al sol e ingenieros encerrados en furgones con aire acondicionado. Así como está, aún está vivo: se mueve, se transforma, hace ruido.

    Cuando el asfalto es arrancado y se ve la tierra expuesta después de muchos años, uno recuerda dónde es que vive realmente. La gente sale de los edificios y camina sobre la tierra, entre el polvo. Uno no sabe si la escena es posapocalíptica o primitiva.

    El Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana de San Salvador aún no tiene el disfraz de obra terminada, con todas sus líneas rectas y acabados. Finalizado, tendrá capas y capas que oculten todo lo que lo constituye; se volverá hipócrita y dará la sensación de desarrollo, la ilusión de orden; se volverá una nueva rutina, se llenará de multitudes contabilizadas guiadas por flechas en el piso que estimulen el instinto de manada y todo este caos visceral de estas semanas de construcción será reemplazado por la asepsia del diseño gráfico, del vector, la señalética y la tipografía Helvética o, como en la nomenclatura del centro histórico, Comic Sans. —

02 sitramss jose david herrera
Demolición del anterior puente que conectaba el Bulevar del Ejército con el Bulevar Venezuela.
Foto de José David Herrera.

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