Escribo para aligerar. A veces escribo compulsivamente, divirtiéndome, desahogándome, por incordiar. Pero en algunas ocasiones me pongo serio y solemne, como esos seres que quieren cambiar el mundo.

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29/11/2015 2:08:14

Día uno en la FIL: El futuro del imperio que el Ché nunca le contó a Vallejo

A modo de diario de campo, quiero aportar acá alguna que otra recomendación de lectura por cada día que paso perdiéndome en este babélico laberinto literario en el que estoy. Los libros y autores que la Feria Internacional del Libro de Guadalajara pone en la palestra hay que tomarlos en serio, porque lo dice la feria literaria más grande de Iberoamérica y la segunda más grande en el mundo, solo después de la de Frankfurt. Entre el 28 y el 6 de noviembre, son más de 650 autores de 38 países, y 1900 editoriales de 44 países que se toman los 34 mil metros cuadrados del campo ferial que cada año reciben a alrededor de 800,000 visitantes durante 9 días con un promedio de 60 eventos cada día y más 10 simultáneos en cada hora.

Así pues, en este post inicia el testimonio de lo que habré podido abarcar durante estas jornadas, y trataré de incluir el enlace para que lo pueda conseguir en línea, dadas las desérticas librerías que nos toca sufrir en El Salvador.

Enrique Vila-Mata y el futuro

Vila-Mata
Enrique Vila-Mata en la ceremonia de inauguración de la FIL 2015 recibiendo al premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2015. Guadalajara, Jalisco 28 de noviembre del 2015. 29 Feria del libro en Guadalajara. / © Foto por cortesía FIL Guadalajara / Natalia Fregoso.

“Y ustedes me van a perdonar, pero lo que dicen la voces de Chernóbil, el gran coro, es el futuro”, así cerró “El futuro” el barcelonés su discurso de aceptación del premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2015. El autor reivindica la escritura como un acto con valor propio, “la escritura no es sobre algo, es algo en sí misma”, dice para dar peso al acto sobre el contenido, y va más allá al criticar al novelista que se monta sobre temas y no sobre el arte: “Los novelistas engendran obras discursivas porque se centran en hablar sobre las cosas, sobre un asunto, mientras que el arte auténtico no hace eso: el arte auténtico es la cosa y no algo sobre las cosas: no es arte sobre algo, es el arte en sí”. Luego vino la sentencia con la que difícilmente podía quedarme indiferente: “Las cosas se torcieron y, entre sombras de Grey, ahora triunfa la corriente de aire, siempre tan limitada, de los novelistas con tendencia obtusa al ‘desfile cinematográfico de las cosas’, por no hablar de la corriente de los libros que nos jactamos groseramente de haber leído de un tirón”, y va directo a la yugular de los responsables de tal torcedura: “A la caída de la capacidad de atención ha contribuido una industria editorial que está erradicando de la literatura todo aquello que nos quiere hacer creer que es demasiado pesado, o que va demasiado cargado de sentido, o que puede parecer intelectual. Y el panorama, desde el punto de vista literario –si es que ese punto de vista aún existe– es desolador”.

Pues este que les escribe nunca ha leído un libro del premiado, pero después de escucharlo y escuchar a sus entusiastas, me dispongo a saldar la deuda y les propongo acompañarme. La recomendación de los que saben es unánime, “Es uno de los autores que más han contribuido a renovar la literatura de Europa y América Latina”, se lee en el acta del jurado. De su bibliografía, destacan Bartleby y compañía (2001), El mal de Montano (2003), Doctor Pasavento (2006), Dublinesca (2010) y Exploradores del abismo (2007).


El Ché revisitado por Jon Lee Anderson en una revolucionaria novela gráfica

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Presentación de la novela gráfica sobre el Ché Guevara, por Jon Lee Anderson y José Hernández, durante la FIL 2015. / Foto de Élmer L. Menjívar

Conozco la obra periodística de Jon Lee Anderson y también lo conozco a él. He recibido su taller de crónica periodística y lo he escuchado varias veces hablar de periodismo, en público y en privado. Su ortodoxia ha enamorado a los abanderados de las más romántica ideas del periodismos pontifcante que van contra cualquiera que crea que se vale ceder un poco de terreno a favor del lector que quizá quiera saber, pero que necesita que le acerquen la información. Pues ahora Jon Lee Anderson da el manotazo en la mesa y se mete a la aventura de llevar su biografía del Ché Guevara –que tiene la fama de ser una de las mejores– al formato de la novela gráfica junto con el hasta ahora caricaturista José Hernández –quien explica que al entrar a este proyecto se dio cuenta de que "no sabía dibujar" y que fue la exigencia de ser realista lo que le enseñó en este proyecto–.

Los autores hablan de una intensa negociación, de ajustar y adaptar, sin permitirse la osadía de inventar hechos, aunque sí la composición de alguna escena para llevar a imprenta ”Ché. Una vida revolucionaria”, editada por Sexto Piso, y estrenada en la FIL 2015. Anderson confiesa haber comprendido que los jóvenes sí quieren saber, pero exigen que se tomen en cuenta las formas en que prefieren consumir la información. También asegura que descubrió que el rigor del método periodístico puede mantenerse en otros formatos narrativos, siempre y cuando haya buena comunicación y respeto entre los autores, y que el formato ayude a que la información llegue a más gente que quiere y necesita recibirla.


El imperio de Fernando Del Paso

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Fernando Del Paso en la ceremonia de inauguración de la FIL 2015. Guadalajara, Jalisco 28 de noviembre del 2015. 29 Feria del libro en Guadalajara. / © Foto por cortesía FIL Guadalajara / Natalia Fregoso.

Hay que decirlo: a pesar de que la FIL tiene su propio premiado, el consentido de esta cita ha sido uno de los autores más queridos de México, Fernando Del Paso, escritor, artista plástico, académico y diplomático que aportó sendas novelas históricas que dieron cuenta que hechos fundacionales de la identidad mexicana y latinoamericana, pero a la vez los dotó de una dimensión fantástica que completó obras universales que sirven para comprender que la historia es mucho más que la suma de sucesos. De su obra puedo recomendar con conocimiento de causa Palinuro de México (1977), Noticias del Imperio (1987) y Linda 67; Historia de un crimen (1995), pero hoy no dejó de mencionarse José Trigo (1966). Su obra se caracteriza por la exhibición lexicográfica, pero las pretensiones academicistas ceden paso a las ambiciones poéticas, incluso a un sofisticado humor que engancha a quien se asoma por sus voluminosos tomos: es puro amor a la palabra, “todo tiene su nombre y nuestro deber es encontrarlo”, así lo explicó Felipe Garrido en el homenaje por los 80 años del Del Paso y su Premio Cervantes 2015. El autor, que ha sufrido varios quebrantos de salud, incluído un derrame cerebral que limitó sus expresión oral, siempre ha sabido mantenerse vigente. José Carreño, director del Fondo de Cultura Económica (FCE) recordó lo que el propio Del Paso ha dicho: “La literatura es una recreación de la vida y en este país solo puede significar la recreación también de la libertad y de la esperanza". Se sumó a los panegíricos el presidente de Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, diciendo que el novelista "dialoga, cuestiona, mitifica y transgrede, se burla y se duele de la historia personal y colectiva, ofrece por igual visiones esperanzadoras y desoladoras". Así lo demostró el mismo Fernando Del Paso en un video que registra una de sus frase sencilla y a la vez poderosa: “Es muy chido y muy padre aprender a leer bien y leer toda la vida”.


¡Llegaron! Fernando Vallejo y sus infancias

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Jorge Volpi, Fernando Vallejo y Pilar Reyes en la presentación de ¡Llegaron!, la nueva novela de Vallejo, en la FIL de Guadalajara. / Foto de Élmer L. Menjívar.

El colombiano que mejor odia a Colombia presentó su más reciente novela, ¡Llegaron!, que fue presentada en la FIL por el mexicano Jorge Volpi y la editora del autor, Pilar Reyes. Es la segunda novela después de que en 2011, luego de recibir el premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, dijo que no volvería a escribir, y lo dijo también después de la novela anterior. Pero él siempre tiene una explicación honesta: “Ambas veces lo dije con convicción, pero yo soy de convicciones muy débiles”, dice el autor de 21 libros, “uno menos de los hijos que tuvo mi madre”, apuntala, y agrega que va a escribir dos más para igualarla y superarla. Volpi asegura que en ¡Llegaron! Vallejo “hace más patente el humor y es más fina y descarada la capacidad que tiene de burlarse de las instituciones humanas”. Y el aludido no tarda en demostrarlo: “En esta ocasión vengo a la feria de las vanidades a presentar mi humilde novela en esta pequeña sala”, y ante la pregunta de que si le molesta que algunos digan que es un autor que siempre se repite a sí mismo, responde, “pues siempre que escribo soy el mismo, y si no no le gusto no lea mis libros”. Reyes, que ha sido su editora desde “Los días azules”, su primera novela en Alfaguara, destaca que la infancia es un tema recurrente en su obra, pero que en cada libro la misma infancia aparece transformada, a veces más cruda y más terrible. Vallejo asegura no estar al tanto de esas transformaciones porque nunca vuelve a leer sus libros pasados, “para no volverme una estatua de sal”, explica con sorna, pero sostiene que nunca dejará su infancia, de la que nunca ha salido del todo: “A mí me va agarrar la muerte en el mismo punto en que me agarró la vida”.

Vallejo, que siempre escribe en primera persona y que se ha negado a usar las claves universales del diálogo en sus novelas, explica que ha tratado de llevar a sus libros el transcurrir de la vida, y que la vida que conoce es la suya y que transcurre en primera persona. También dice que el narrador omnisciente le parece un recurso ridículo que falsea la literatura: “yo no creo en Dios ¿cómo voy a creer en el narrador omnisciente?”. Sin embargo, ha encontrado maneras de hacerse trampa a él mismo, dice, y encontró la fórmula gracias a Juan Rulfo. “Rulfo hacía diálogos entre personajes muertos, entonces yo que no escribo diálogos porque escribo en primera persona, me puse a escribir muerto, y llevo cuatro libros muerto, y el lío cada vez es cómo voy a decir que estoy muerto si estoy contándolo yo mismo”. Para saber cómo lo hace, consiga sus libros, los últimos, los primeros, los que sea, porque siempre encontrará su pluma magistral.

Yo, que quien me conoce sabe de mi filia con Vallejo y su obra, le pregunté por el amor y el "amor erótico", que desde la Virgen de los sicarios no ha vuelto a aparecer tan descarado en sus novelas y del que nada habla en público. A media pregunta, como campana salvadora, un teléfono empezó a sonar con un timbre escandalosamente clásico, era el suyo, que sacó con dificultad y bochorno de su bolsillo y que supo apagar hasta después de varios intentos. "Como nadie me llama nunca, no sé usar este teléfono", dijo simpático ante la risa del público por el momento... Pero no evadió la pregunta: "El amor puro es cuando uno no puede vivir en paz sin lo que ama", y contó como, cuando viaja a Colombia, se despierta inquieto pensando en su Bruja, su perra, que se queda en su casa de La Condesa, donde vive en el DF desde hace más de 40 años. Y siguió con otro ejemplo, "no vino en paz sin mi abuela, a la que amé con amor puro", dijo después. "Sobre el amor erótico, que es impuro, solo sé que es pasajero, ocasional... ¡Ahora va a resultar que se me sale el puritano!".


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