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03/03/2016 21:42:47

Días negros

Estos días han sido de duros golpes para las mujeres en nuestro país, la circulación de los videos de las dos fiestas documentadas en los centros penales salvadoreños donde el principal platillo es la participación de mujeres bailando desnudas ante hombre que las observan como carne para su deleite; videos que sin ninguna censura muestran los rostros de ellas y sin mayor escrúpulo las exponen afectando su intimidad, afectando sus relaciones interpersonales obviando que tienen familia, hijos e hijas.

Es repugnante la manera en que se han manejado esta terrible situación en los centros penales salvadoreños, más de 20 años tienen la práctica de ofrecer fiestas donde lo más esperado es la exhibición de mujeres y la cosificación de estos seres humanos, que no sabemos cuál es su historia y por qué este sistema las ha orillado a ejercer este trabajo y en esas condiciones tan terribles.

El cruel asesinato de la niña de 12 años perpetrado por un vecino quien se encuentra en una disputa con la familia de esta y se enfureció al verla cortar flores de pito –un árbol que se suele utilizarse para construir cercos y que produce una flor que tiene un riquísimo aroma y sabe muy bien con sopa de frijoles–. Comida, eso cortaba la niña, no eran flores para ponerlas en su cabeza y jugar a las princesas, en el campo no hay tiempo para eso, eran flores para cocinar y comer, eso fue suficiente para que este sistema patriarcal, misógino y machista le permitiera al vecino apuñalarla en pleno pecho y arrebatarle la vida.

Sin un mínimo de atisbo de arrepentimiento el septuagenario se presentó ante las cámaras con frente en alto, cual macho sin conciencia que considera que su condición de hombre le autoriza a matar a una mujer y no a cualquier mujer, sino a una ladrona que se atrevió a cortar flores de pito de su cerco.

Atravesado mi corazón sin mayor anestesia soy informada antes del desayuno de la muerte de una gran mujer, Berta Cáceres, defensora incansable del rio Gualcarque, sagrado para la cultura lenca, galardonada con el premio Goldman por su lucha ejemplar.

No pueden ser más negros estos días para las mujeres. Unas turistas argentinas son asesinadas en el Ecuador y los medios de comunicación sin mayor estupor inician con la crucifixión de las víctimas, pues de algún modo ellas deben ser culpables.

Todas estas mujeres tienen mucho en común, son juzgadas desde un sistema patriarcal que educó a sus agresores para que cada uno realizara las acciones que han hecho sin mayor remordimiento y con la plena certeza que desde su posición de superior y del poder que le da lo que le cuelga entre las piernas, tienen derecho de exhibir mujeres como carne y llevarlas a bailar desnudas a los centros penales, total es una práctica común y que se ha hecho por más de 20 años, pueden tomar la vida de un par de turistas porque éstas seguramente estaban solas y por ello se pusieron en riesgo, quitarle la vida a una niña que cortaba flores en un cerco privado y eso es ser ladrona, asesinar a una defensora de derechos humanos ¡y cómo que no! se metió con el poder real por andar defendiendo ríos de pueblos olvidados y que se rehúsan a dejar sus dialectos y a modernizarse y quieren seguir conservando sus culturas y la siembra del maíz.

Todas estas cosas no dejarán de suceder mientras nuestra sociedad no haga un alto en el camino y los procesos educativos cambien, se acoja el respeto a los pueblos originarios, se les reconozcan sus derechos, la conservación de los recursos naturales el hídrico como una bien que nos beneficia a todas y todos, el desaprender que un short y un par de cervezas son autorización inequívoca que un hombre o un grupo tiene permiso de violar y asesinar una mujer, que la propiedad privada debe ser defendida con tal ímpetu que esto te permite apuñalar a una niña de 12 años, el reconocimiento que una de los trabajos más antiguas del mundo se sigue practicando no porque sea un placer, es por una necesidad más en un país donde no hay oportunidades de trabajo y que no tenemos derecho ni los medios de comunicación ni ningún particular en reproducir y difundir videos de estas mujeres porque ellas también tienen derecho a su intimidad.

Erradicar las frases machistas repetidas por años, internalizadas y normalizadas en las que se buscan justificar los actos que van en el menos cabo de la dignidad de las mujeres, reduciéndolas a cosas… no es cierto la víctima jamás es culpable de lo que le sucede, es eso una víctima, ¡cuándo vamos a entender esta tan sencilla premisa! El día que nuestros pares masculinos entiendan que la sociedad la conformamos ambos y que no pueden seguir enseñando en sus hogares que las niñas deben cuidarse mientras siguen sin enseñarle a los varones a no deben agredir mujeres.

Espero en un día no lejano, las ahora guardianas incólumes del patriarcado, engañadas por el sistema que las absorbe comprendan que solo la sororidad, la complicidad entre mujeres, el trabajo organizado y el apoyo en un bando común, lograrán que todas dejemos de ser víctimas, de los bajos salarios por ser mujeres, del acoso callejero, del acoso sexual laboral, de la falta de acceso a la educación en igualdad de condiciones, del sentimiento de culpa por las agresiones recibidas en el hogar, en el trabajo o la calle… no somos culpables, somos víctimas, aunque nadie quiere serlo por eso es normal que muchas mujeres digan: “le pasó esto o aquello por dunda” esas palabras nos las han enseñado y las hemos creído, pero sepa que son una falacia, el mayor logro de un sistema opresor es lograr que las víctimas no se reconozcan así mismas como tales, robando así el ultimo resquicio de su dignidad… la víctima no es dunda, es solo una víctima.

Calles libres de acosadores, salarios dignos y sin discriminación de género, educación sin sesgos, luchas sororarias…

Como dice mi amiga Tania, “debemos aprender a conspirar juntas”.

 

 

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