Mi Repúbuca es un espacio para reflexionar y dar consideraciones desde mi perspectiva, de lo que pasa en este pequeño país, en política, coyuntura nacional, servicio al cliente, feminismo, diversidad sexual y cotidianidad.

« El gorila, aunque se vista de amnistía, gorila se queda | Inicio | Días negros »

18/02/2016 19:53:14

Si tuiteas ... ¡Te despido!

Cuando uno habla de libertad de expresión mucha gente se confunde y piensa que se refiere a la libertad que tienen los medios de comunicación tanto escrita como televisiva de difundir su línea editorial, la realidad que esa es la libertad de prensa, pero llevan años tratando de hacer un “match” entre ambos conceptos para que las personas crean que libertad de expresión es igual a que circule un periódico.

Dentro de la libertad de expresión hemos tenido un historial bastante negro en el país, varias generaciones pasaron oprimidas por el yugo de las dictaduras militares y no podían manifestar su disconformidad con una u otra política gubernamental, así la represión llevó a que se asesinaran miles de jóvenes, claro todavía hay varios que dicen que eso no hay que recordarlo, yo soy de las que piensan que muy por el contrario las nuevas generaciones no pueden obviar que si hoy pueden expresar y difundir sus pensamientos sin mayores temores es gracias a una generación que se comprometió a cambiar el país, que si para usted eso de “libertad de expresión” no valía tanto como para hacer la guerra ya que solo eso lograron… bueno yo le recomiendo que revise sus principios democráticos.

Entonces es claro que nuestra libertad de expresión la tenemos a fuerza de sangre y fuego, nadie nos la ha obsequiado, de hecho en El Salvador, cada derecho que tenemos ha sido ganado, muy a pesar que los poderes fácticos han buscado por todos los medios reducir los derechos de la ciudadanía.

Estos días me he sorprendido de leer en varios medios de comunicación que en la Asamblea Legislativa, se sigue despidiendo personal -digo se sigue porque nos son los primeros casos- por la opinión que ellas y ellos han emitido en redes sociales, por dar un “retuit” o expresar libremente su opinión contra o a favor de determinado diputado y diputada.

Aquí, desde mi perspectiva personal hay una colisión de derechos, porque si bien es cierto los empleados deben respeto a sus superiores también es cierto que estos tienen derecho a expresar libremente sus pensamientos. Pero no olvidemos tomar en cuenta una realidad que los funcionarios de administrativos que están asignados a los diferentes grupos parlamentarios no son sus empleados, porque no es el partido el que les paga, el partido tienen asignados fondos PÚBLICOS, es decir nuestro dinero de los impuestos para contratar personal que les ayude a sus labores – podríamos entrar a una gran discusión sobre si son o no necesarios y la elefantiasis que padece ese órgano de Estado, pero prefiero dejar eso para otro día- entonces no veo por qué un diputado que con dinero prestado de la ciudadanía pueda despedir a un sub-alterno que hace uso de su libertad a expresarse si una institución del Estado o determinado funcionario hace bien o no su trabajo.

Tan simple es que por el simple hecho de expresarse no pueden destituir a nadie, deben recurrir a la figura de pérdida de confianza u otra figura que les permita despedir al empleado de acuerdo a un proceso ya establecido, si bien es cierto que los sub alternos debemos respeto y dirigirnos y tratar con decoro a nuestro jefes, no es cierto que este respeto deba llevarse hasta las redes sociales PERSONALES de los individuos, donde es su espacio y tiene derecho a manifestar sus inconformidades.

Es que a estas alturas de la vida nadie puede decir que con o sin un par de “heladas” adentro, en la sala de su casa o en compañía de algunos amigos no ha dicho “mi jefe es pura babosada”, “mi jefe es un negrero de M…” o “mi jefe evade impuestos” o “jefe es corrupto” todos y todas lo hemos hecho con algún superior alguna vez, claro hay una gran diferencia de alcance del mensaje decirlo en mi sala o decirlo en twitter, pero el punto es que todos lo hemos hecho.

Me parece que la sola publicación de comentarios en contra de uno u otro “intocable” de la junta directiva, jefe de fracción o diputado influyente, no puede ser causal de despido, me quiero explicar en ese sentido, no es que puedan insultar a diestra y siniestra, es que para despedir a una persona debe mediar un debido proceso, para el caso me parece que la aplicación de la pena del despido no es proporcional al "meme" o comentario reflejado en las redes personales del subordinado.

El despido es el último paso a dar contra un empleado, no puede ser el primero –me refiero a empleados públicos- porque los privados pueden alegar el “no me pueden obligar que con mi plata tenga contratada a una persona con la que no quiero trabajar” –libertad de contratación- el Estado como patrono somos todas y todos.

Considero que hay una desproporción entre la penalidad y la falta cometida, me parece más bien que hay un afán de demostrar poder, prepotencia desmedida, una necesidad de imponer el miedo en el personal, más que el querer conseguir respeto entre los subalternos, recuerden diputados que el respeto se gana no se obliga.

Yo esperaría que los diputados y diputadas reflexionen, no pueden despedir a quien se les antoje solo por utilizar una red social personal y con su nombre expresar su opinión, eso es tanto como pedirles: mire mejor haga una cuenta troll – de esas que quieren regular- y desde el anonimato insúlteme ¡habrase visto! Me parece que los empleados y empleadas debieron ser llamados y sancionados de acuerdo a la falta que cometió, abriendo un expediente, haciendo la amonestación y llamándoles a realizar sus críticas con mayor decoro y no queriendo callarlos, o sea no los callen y menos usen el argumento de son nuestros empleados, porque de esos mis estimados funcionarios de elección popular como dice mi abuelita “de eso nacas” no es su dinero y no son sus empleados y sería bueno se lo vayan metiendo en la cabecita…

A las empleadas y empleados despedidos por tuitear o faisbukear y retuitear o compartir memes, les recomiendo poner sus amparos en la Sala de lo Constitucional, suficiente jurisprudencia hay que confirma que no se pueden despedir a la gente en el Estado, por simples caprichos disfrazados con la famosa “pérdida de confianza”, debe mediar siempre el debido proceso.

Ojala todos y todas aprendamos a ser responsables con el uso de las redes sociales pero sobre todo que los y las que ostentan el poder aprendan a usarlo con la debida prudencia que les indica que sus actuales posiciones no son eternas, sea porque el creador los mande a llamar o porque la siguiente elección no logren llegar al residuo que los tiene en su amada sillita.

Comentarios

Fuente You can follow this conversation by subscribing to the comment feed for this post.

Verifica el comentario

Vista previa del comentario

Esto sólo es una vista previa. El comentario aún no se ha publicado.

Ocupado...
Your comment could not be posted. Error type:
Se ha publicado el comentario. Publicar otro comentario

Las letras y números que has introducido no coinciden con los de la imagen. Por favor, inténtalo de nuevo.

Como paso final antes de publicar el comentario, introduce las letras y números que se ven en la imagen de abajo. Esto es necesario para impedir comentarios de programas automáticos.

¿No puedes leer bien esta imagen? Ver una alternativa.

Ocupado...

Publicar un comentario