Pie de Página es un cuaderno de apuntes para notas, reflexiones, ideas, comentarios y listas sobre lo que pasa, no pasa y debería pasar en nuestro paisito, desde la pluma de una salvadoreña (casi siempre) optimista.

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Mar 25, 2015 10:32:54 PM

Paz, Vida, Justicia, “¡digan chis!”

Como ya le queda poco a la actual legislatura, los diputados que se despiden de sus curules se están dedicando a aprobar instrumentos legales útiles para el país: así, el decreto no. 952 fue aprobado por 44 diputados el pasado 11 de marzo. No será tan famoso como el 743, pero no por eso lo olvidaremos. Su objetivo es noble: es una declaración de asueto para celebrar el Día de la Paz, la Vida y la Justicia, extendiendo una invitación a una marcha nacional "a todos los sectores de la sociedad salvadoreña para una toma de conciencia en cuanto a que, a través de la unidad de dichos sectores, se puede contribuir a promover y facilitar el diálogo y la concertación alrededor de las políticas públicas relacionadas con la justicia, seguridad ciudadana y convivencia, procurando el logro y suscripción de acuerdos nacionales sostenibles".

 

Esta marcha surge como iniciativa del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia (CNSCC), establecido a finales de 2014 por el Ejecutivo, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea, y está integrado por iglesias, empresa privada, técnicos expertos en el tema, partidos políticos, medios de comunicación, municipalidades e instituciones estatales, y es liderado por el Presidente de la República.

Puede que la reflexión detrás de la marcha sea sensata y su intención sea buena: estoy segura de que ningún salvadoreño quiere seguir viviendo en un país donde hay de todo menos paz, la vida no vale nada y la impunidad es imperante. En esto ya hay consenso entre todos los ciudadanos, entre todos los sectores de la ciudad que se ven asfixiados por la violencia. Sin embargo, la buena fe no basta, mucho menos en temas de relevancia nacional (si no me creen, pregúntenle al TSE) que usualmente se han prestado a mil especulaciones, como lo ha sido en nuestro país la inseguridad.  

Ante mi escepticismo ante este intento de paz por decreto, las reacciones tuiteras fueron desde criticar sarcásticamente mi “enfoque patronal” hasta afirmar que “asueto es asueto” y que la justificación es lo de menos: ¡al fin los diputados hicieron algo para beneficiar a los salvadoreños! A ver, ni soy patrón ni a mí, ni a nadie me molesta un día de descanso, mucho menos remunerado. Pero seamos honestos: resulta patético que los que convocan a la marcha sean los funcionarios responsables de encontrar soluciones a los problemas de delincuencia e inseguridad del país; y seamos consecuentes: vivimos en un país donde el promedio de homicidios está (nuevamente) alrededor de las 15 personas diarias. De hecho, varias tentativas cívicas de organizar marchas por la paz fueron abortados por temor a la inseguridad...

 

 

#YoMarchoel26
Imagen de la convocatoria a la marcha del 26 de marzo. Página Oficial del evento en Facebook.

 


No solo los responsables de los temas de seguridad convocaron a una marcha en día de semana (si la participación es voluntaria, resultaba infinitamente más práctico hacer una marcha nacional en domingo...), sino que, para garantizar su éxito, declararon un asueto ad hoc. La ironía es casi dolorosa. Más que el argumento económico, que sí es de peso, me parece que hay razones fundamentales que permiten cuestionar la verdadera intención del asueto/marcha: a pesar de informaciones contradictorias respecto a la obligatoriedad de la marcha, con declaraciones de maestros que aseguran que el MINED sí está requiriendo la presencia de estudiantes como lo confirman los comunicados filtrados por un lado, y negaciones oficiales de funcionarios por otro, queda clara la finalidad de que la marcha convocada por el gobierno sea multitudinaria.

Siempre he abogado por la necesidad de salir a las calles y manifestar pacíficamente para exigir rendición de cuentas al Estado. Siempre he promovido también la idea de vestirnos de blanco y unirnos por el país más allá de los colores partidarios, para luchar por los temas que nos importan a todos. Sería la primera en participar en una marcha nacional por la paz que surgiera de los ciudadanos, para demostrar unidad nacional en la exigencia de capacidad a las instituciones públicas y en la voluntad de poner un fin a la tragedia que se vive día a día. Pero esta no es la forma de hacerlo. Cada quién a sus asuntos: la ciudadanía debe exigir un cese a la violencia y el gobierno debe responder mediante la aplicación de soluciones efectivas e integrales, basadas en una estrategia de seguridad (ni me atrevo a pedir que sea coherente, empecemos por lo primero: iexistente, al menos!).

La legitimidad de una acción como esta marcha no se mide por las camionadas de gente que lleven, como suelen hacer los partidos políticos, ni por los miles a los que obliguen de forma directa o indirecta a participar. La paz, la vida y la justicia en nuestro país deben medirse por cada familia que no llore una víctima, cada madre que no busque a un hijo desaparecido, cada niño que no tema salir a la calle, cada hogar que no tenga que mudarse por acoso de pandillas, cada negocio que no cierre por extorsiones, cada delito que no quede impune…

Al final, quedará la foto. Pero los funcionarios deben tener bien claro que la marcha no implica apoyo a su deficiente gestión en materia de seguridad, sino más bien un reclamo para que asuman sus responsabilidades y cumplan todas sus promesas y planes incumplidos, en los que garantizaron a los salvadoreños un país seguro.

Comments

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No estoy apoyando la acción que tomaron los del concejo ciudadano con respecto a la marcha, pero ya estoy cansada de tanta crítica sobre todo de los columnista y dizque intelectuales que pululan por todos los medios, ustedes viven en sus burbujas, no saben nada de la vida de los salvadoreños de a pie, de los que nos subimos en el bus, de los que vivimos en cantones sin acceso de agua potable, de energía eléctrica, ganando el jornal mínimo para sobrevivir, tratando de sacar a nuestros hijos adelante con las mínimas posibilidades, a todos ustedes escribidores, a usted, a todos los que escriben en este eminente "faro", dense una vueltecita por los cantones, hablen con la gente, no solo comenten basándose en estadísticas en datillos que leen en el EDH o LPG, escriban sobre la realidad, sino terminan siendo uno mas de los que escriben desde la comodidad de su burbuja.

Roxanita eso es lo q esta diciendo la autora del blog la problematica nacional como agua, seguridad, desempleo NO se solucionan con marchas y asuetos pagados$$ para burocrata y privados.El dr. Hasbun sigue en ese pensamiento apologista del crimen, ningun pandillero se va dedicar a ser panadero por $3diarios cuando la extorsion, renta les deja miles$$,el dr. Hasbun solo habla de marchas, mas panaderias, e ideales socioromanticosfiliricos!!

Roxana, me imagino que en el canton no tenes agua pero si tenes internet HAHA

El unico que puede poner paz, es El Gobierno. Sino de que sirve un gobierno inepto que no puede traer paz y justicia ?????

"Siempre he abogado por la necesidad de salir a las calles y manifestar pacíficamente ... Sería la primera en participar en una marcha nacional por la paz que surgiera de los ciudadano"... aja, varias personas has esgrimido ese argumento, pero seamos serias, tenemos tan arraigada la identidad finquera que solo casi obligandonos, se ha podido hacer esta marcha. Lamentable, definitivamente, pero la solidaridad para con las victimas no es nuestro fuerte, esa solidaridad solo alcanza para donar en la teletón, quizá. Si no, hace rato esa mentada marcha de la ciudadania se hubiera dado. Han sucedido tantas tragedias y ni una tan sola de ellas ha logrado que la indignación llegue a las calles. En ese sentido, su crítica se vuelve vacia mi estimada.

Para sd;kjfl,asdkj Fijate que no te escribo desde el cantòn, te lo escribo desde la realidad en que trabajo y mientras hay miles de salvadoreños que postean comodamente desde la pc, hay miles que no tienen ni lo bàsico, me refiero a que me harta la idea de indignarse placidamente desde tu casa pero no haces nada por cambiar la realidad.

Creo que seria mas util una marcha en contra de la corrupcion, talvez asi tendriamos politicos que trabajen en verdad por leyes honestas y utiles que tanto necesitamos, entre estas leyes, leyes que nos protejan de los criminales de arriba y de abajo.

Y, por qué son tan valientes en criticar a funcionarios de gobierno. ¿Saben que muchos de ellos exponen su vida y las de sus familiares al realizar su trabajo? Quizás no los de alto nivel, ni los que a su vez son cuadros del partido; pero ellos, los de entrevistas y fotografías en primera plana no son los que realmente se esfuerzan por hacer de este un país mejor. En todo caso, tampoco son los funcionarios los que están matando, extorsionando o robando. No, son los pandilleros y otros grupos criminales; por qué ningún bloguero o columnista repudia abiertamente a esos grupos criminales y les exige que dejen de matar al pueblo. Eso es lo que haría San Romero; pero bueno, el sí estaba dispuesto a arriesgar la vida

La marcha no es lo malo, lo malo es que no digamos cuales son las causas del problema de la violencia. Quienes nos gobiernan son quienes son los responsables de este fenómeno. Ellos le han apostado a seguir obligando a la gente a salir del país a buscar una vida digna por otros rumbos para mantener al estado y a la empresa privada. ¿Cómo lo hicieron? Primero por medio de la violencia originada por la guerra en que se enfrentaron ellos mismos, después con políticas económicas asfixiantes y políticas que han promovido mas el crimen y la violencia. Un país que obliga a su gente a abandonar a sus hijos, a sus padres, a su comunidad es un país del cual no se puede esperar mucho. Inviertan en educación, recreación, den trabajos dignos que hagan de la dolarización una ventaja para los pobres y no solo para los ricos y para los gobiernos. La causa de la violencia es la pobreza, la falta de una buena educación, viviendas, la falta de dignidad en los empleos y por supuesto la desintegración familiar a las que nos someten los gobiernos y nuestro actual sistema económico en función para una minoria.

EL SALVADOR COLAPSADO !!!!

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