El Salvador es esa madre que golpea y escupe pero añoramos que nos ame. Landsmoder (palabra noruega que significa "madre de la patria") será adonde deriven mis dolores y amores por la nación.

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10/04/2014 20:53:32

Rezo por un Estado laico

Cada domingo, yo, católica, rezo por un Estado Laico.

Foto de Roberto Valencia, publicada en El Faro.
Foto de Roberto Valencia, publicada en El Faro.

Esto es claro: Me bautizaron, hice la primera comunión, me confirmó un obispo, estudié en una universidad jesuita, creo en el Jesús de los que sufren, el Jesús que es amor y en la santidad del martirio de Monseñor Romero. Mi abuela me regaló un rosario, lo traigo en la cartera porque me lo regaló ella; me criaron entre procesiones de semana santa, sigo yendo porque mi abuela quiere ir y de esa manera la hago feliz; canté en el coro de la Iglesia San Francisco, el día de muertos rezaba por mi papá y mi bisabuela, alguna vez usé escapulario...

PERO:

Así como creo en Jesús, creo en la separación de poderes heredada de la Modernidad. Así como abogo por la libertad de culto, abogo por el Estado laico. Soy una ciudadana que espera que llegue el día en que culmine exitosamente la ruptura con el pasado colonial, salir finalmente del Antiguo Régimen, por entrar a la Modernidad, como dirían algunos (por favor, piense modernidad en términos históricos y no en Los Supersónicos), por respetar la institucionalidad.

 

Soy, ante todo, una ciudadana que cree que el Estado no es sujeto, es institución; no es moral, no es religioso, no debe, por sobre todas las cosas, decidir la vida de sus ciudanos a través de la noción católica o cristiana. Nuestros diputados NO DEBEN legislar con la Biblia, hemos visto que recurren a ella cuando no saben argumentar contra los matrimonios igualitarios o el aborto; nuestros diputados deben legislar con la Constitución, y en ella, en la Constitución de  El Salvador, vigente desde 1983, no hay un solo artículo que declare a El Salvador como un Estado católico, o cristiano; al contrario, en varios artículos se señala la necesidad de la ausencia de la perspectiva religiosa en las decisiones estatales y elecciones de funcionarios.

Desde el siglo XVIII, con el florecimiento del Estado como modelo político en Occidente, se supone una separación entre Iglesia y Gobierno. No es posible que ahora, en el siglo XXI, se conciba un gobierno teocrático; sería un anacronismo, una pena, y, básicamente, inconstitucional.

Como estamos llenos de ejemplos católicos (varios teatrales, por no decir absurdos) en un Estado veladamente laico, quiero partir de tres fundamentales. 

 

1. Dios, Unión, Libertad

1824. La constitución de la República Federal de Centroamérica, lo que constituyó las bases políticas de lo que ahora somos, dice en su artículo 11: "Su religión es la católica apostólica romana, con exclusion del exercicio público de qualquiera otra" [sic]. 

Hay que enteder varias cosas:

- Todos los independentitas del siglo XIX, revolucionarios a saber, eran católicos. Habían nacido en el Antiguo Régimen, bajo la Monarquía Hispánica; nadie se acuesta monárquico y amanece republicano, son procesos sociales, políticos pero sobre todo sicológicos y culturales. Las naciones emergentes quisieron separar el poder relacionado a la iglesia pero sus cuidadanos no renunciaron a su fe y religiosidad. Es por ello que varias constituciones decidieron declarar a sus Estados católicos, o al menos con profunda vinculación a la religión católica.

- Mucho del poder político de la época residía en sacerdotes, varios de ellos funcionarios del gobierno naciente, conocidos ahora como "próceres". Para ello basta enunciar la lista de los representates del Estado del Salvador: José Matías Delgado, Isidro Menéndez, Juan José Cañas. Para mayores referencias sobre estas redes de poder del clero, puede leer a Christophe Belaubre, Rodolfo Cardenal o Luis Ayala Benítez. 

- La religión católica era una herencia monárquica. Al romper la relación con la Monarquía, los Estados nacientes se encontraron con un limbo en su relación directa con Dios, es decir con el Vaticano (El Vaticano eliminó el Limbo en 2005, pero el concepto sigue vigente en Occidente y su acepción en este caso es acertada). La relación con el Vaticano generó muchas discusiones, debates y culminó, o al menos es un gran climax, con la erección unilateral del Obispado de San Salvador de José Matías Delgado, este tema riquísimo en matices y en formas de comprender la secularización post indepenencia y la presencia del Papa en América puede revisarse también desde Belaubre y Ayala. 

- Hay un punto importante en esta declaración de catolicismo centroamericano: La libertad de cultos. La federación reconoce la migración de otros grupos religiosos o culturales y la admite por sobre todas las cosas. Las fuentes denotan un apasionado y vanguardista debate generado por Pedro Molina, de Guatemala, para avalar la libertad de culto, un avance que ahora llamaríamos "tolerancia religiosa" y que es un interesante tema de investigación y sobre todo de reflexión, cuando casi 200 años después, las naciones centroamericanas son férreamente católicas al grado de la intolerancia (Recuerde la alianza de la Iglesia Católica y el gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua sobre la penalización del aborto).

- Toda la documentación de la época federal, a saber desde el papel membretado hasta la bandera, estaba firmada "Dios, unión, libertad", como los valores de la república, heredados de esa simbiosis transitorial entre Ilustración y Antiguo Régimen, que ahora podemos entender, espero.

1912. La bandera seleccionada por el presidente Manuel Enrique Araujo es azul y blanco, y tiene inscrito en oro la leyenda "Dios, Unión, Libertad". Ese mismo año se aprueba la oración a la bandera, que reza "Dios te salve, patria sagrada...".

Bandera federal 1824

Hay que entender otras cosas:

- Araujo era unionista. Hasta 1912, hay guerras en Centroamérica, y hay, aún en nuestros días, una visión peremne de unidad centroamericana, cada vez con menos peso político. Pero estamos en 1912, Manuel Enrique Araujo, presidente de El Salvador, acaba de celebrar las fiestas del "Centenario" del "primer grito de independencia" en San Salvador. Está creando lo que ahora conocemos como historia patria y está heredando, sobre todo, los símbolos que constituirán la nacionalidad salvadoreña. 

La bandera se eligió en un concurso y debido al discurso unionista de Araujo no es de sorprender que la bandera que ganara el concurso sea precisamente el modelo de la bandera de la Federación: se conservan los colores y sobre todo la leyenda de "Dios, unión, libertad". Con esto no estoy diciendo que Araujo no fuera católico ni nada por el estilo (no salten), estoy diciendo que hay que comprender el contexto de la elección de nuestra bandera: No se trató de una inspiración divina, se trató de una manifestación política. 

- La patria es sagrada en consonancia con el discurso de la Modernidad. En la Modernidad, el hombre erige nuevos lugares de lo sagrado, y lo sagrado desplaza semióticamente su significado, no más vinculado a la religiosidad sino al valor simbólico desde lo subjetivo. Estamos en la etapa consolidante (iniciada en la década de 1880 según Carlos Gregorio López Bernal) de la religión cívica. Esto que Benedict Anderson nos ayuda a comprender de manera sencilla: Ante la ruptura de la certeza teocrática del mundo en el siglo XVIII, la nación desplaza a la religión y le da al hombre ciertas certezas: si la vida es finita, la nación no lo es, es infinita pues dota al héroe de eternidad, y es ahí cuando la nación comienza a tener una presencia central en la vida humana. Yo agrego, además, que el lenguaje simbólico heredado de Occidente, desplaza simplemente lo simbólico (lo ceremonial, ante todo) de lo cristiano a lo cívico, y por eso nos encontraremos con procesiones, marchas e incluso coronaciones dentro de la república (Sobre los espacios sagrados del San Salvador moderno, tendré una ponencia en el Congreso de Historia de Centroamérica en julio, en San Salvador, por ahí nos vemos). 

1983. Según la Constitución de la República de El Salvador, que nos rige, el Estado no es católico ni laico. Hay una secularización velada ahí, pero hay una secularización. Lo importante de esta constitución es que nos dice que la ley no depende de Dios ni de una relación vaticana. Sin embargo, por las obsesivas relaciones religiosas de quienes nos gobiernan, muchos ciudadanos cree que el Estado es "católico", lo cual es inaceptable, absurdamente hegemónico y excluyente. Entre los retos o deberes de pedir una reforma constitucional está la revisión de la secularización esta ley. 

 

2. Tú reinarás, Virgen Diputada

Arriba y abajo a la derecha, fotos publicadas por La Prensa Gráfica el 29 de abril de 2009. Abajo a la izquierda, foto publicada por El Diario de Hoy el 14 de mayo de 2004. Ambas destacando actos religiosos en el pleno legislativo.
Arriba y abajo a la derecha, fotos publicadas por La Prensa Gráfica el 29 de abril de 2009. Abajo a la izquierda, foto publicada por El Diario de Hoy el 14 de mayo de 2004. Ambas destacando actos religiosos en el pleno legislativo. / Collage de elaboración propia. 

2004. Mayo, la  Asamblea Legislativa de El Salvador recibió en plenaria a la Virgen de Fátima.

Fátima es quizá la virgen de mayor trascendencia política, si usted trasvasa en ella el discurso anticomunista de su mensaje de 1917, pre revolución de Octubre, que la derecha ha depositado en ella, sobre todo Evangelina del Pilar de Sol, que no puede tener un nombre más preciosamente cristiano.

La visita de la virgen fue peculiar porque, en plena reunión del poder del Estado, la virgen fue condecorada como "Diputada honoraria", al colocársele un pin de diputada -vea cómo llega a tener poder institucional un objeto mínimo y cortopunzante-. Después, los diputados rezaron el rosario. 

Ustedes no deberían saberlo, pero esa misma virgen de Fátima ha estado en mi casa, mi abuela es muy devota, pero una cosa es mi casa y la otra la Asamblea legislativa. Ese nombramiento devocional constituyó un momento de intolerancia religiosa, ¿qué sucede con los diputados de las demás denominaciones religiosas?, ¿no se les estaba imponiendo un ritual? Vaya, hay que meditar sobre la tolerancia religiosa en el El Salvador, yo diría más bien que estamos en un país intolerante.

Al año siguiente, en mayo, en celebración del 13 de mayo de 1917, día de su primera aparición en Portugal, la Virgen de Fátima volvió a la Asamblea legislativa; claro, es diputada honoraria. De nuevo, los diputados católicos apelaron a la hegemonía y exclusión y celebraron su ritual católico. De nuevo rezaron el rosario. Cuando la virgen abandonó en procesión el recinto legislativo, cantaron "Tú reinarás": "Que nuestra patria, nuestro suelo, es de María la nación".

 

2014. Marzo, un campo pagado por Evangelina del Pilar de Sol instaba a los salvadoreños, el día de las elecciones presidenciales, a recordar el tercer secreto de Fátima, más allá, a actualizarlo. En la publicación podíamos ver una imagen de la Virgen de Fátima, y abajo una nota de riguroso fanatismo religioso que emulaba el análisis político al establecer relaciones como Comunismo de inicios del siglo XX desplazado al Socialismo del siglo XXI, todo encarnado -como el Verbo se hizo carne- en el FMLN.

No hay que espantarse por la publicación, es un campo pagado; pero hay que espantarse por la línea deífica que tiene cierta parte de la derecha salvadoreña; abogar al miedo a través del temor divino es bajeza más que iluminación. Ya Evangelina de Sol fue demanda por el Tribunal Supremo Electoral, pero este hecho queda inscrito en una lista de intolerancia religiosa y política de cierto sector hegemónico.

 

3. ¿Hacia una secularización?

2004. Elías Antonio Saca asumía la presidencia de la república y lo hacía a través de un acto inédito. En su toma de posesión, por primera vez aparecieron, bendiciendo su gobierno, dos representantes de la comunidad religiosa en El Salvador: Monseñor Sáenz Lacalle, arzobispo de la capital; y el pastor evangélico Edgard López Bertrand, "Hermano Tobi", una figura mediática de gran poder en la opinión pública, o al menos en la de sus feligreses. No me pregunten, no sé adónde está escrito, que la toma presidencial debe ser bendecida. Pero el hecho es que la presencia de López Bertrand representaba, o al menos esa fue mi lectura, un hecho inédito relacionado a la tolerancia religiosa o la libertad de culto.

Sabemos que los católicos son hegemónicos, así nos educan en colegios católicos, intolerantes, defensores hasta la locura de la virginidad de la virgen. Pero posterior a la guerra civil, en posguerra, la presencia de iglesias cristianas o pentecostales floreció en gran envergadura. Entonces estamos frente a una población fervientemente religiosa, pero no necesariamente católica. Más allá de los intereses políticos y mediáticos que la presencia de López Bertrand debió tener, ese hecho marca la tolerancia religiosa entre cristianos en El Salvador.

2009. En su campaña para elecciones presidenciales, Mauricio Funes sorprendió: pretendió gobernar a través de la Constitución ¡y la Biblia!

Su biblia empastada en sobrio café y letras doradas no dejaba ver si era Reina Valera o Latinoamericana, por lo que este hecho podría ser una señal de apertura cristiana.

Que Funes se enrolada en el discurso de la hegemonía de la religión sobre la política en El Salvador hace apenas cinco años denota la fuerte permeabilidad y fragilidad de las instituciones y con ello de la vida pública nacional. A mí me alarma, porque me presenta ciudadanos que no comprenden en qué consiste la ciudadanía; la religiosidad es una opción privada que tiene manifestaciones públicas, pero que está consignada a la interioridad del ser. No debe ser, la misma Constitución lo dice, un instrumento de poder.

 

***

Por eso: todos los domingos, yo católica rezo por un Estado laico. 

No entiendo por qué los medios de comunicación siguen asistiendo, ahora sí religiosamente, a catedral cada domingo para la "conferencia de prensa" del arzobispo; sobre todo porque quien dirige ahora la iglesia salvadoreña es el arzobispo José Luis Escobar Alas, un hombre que ha demostrado poca inteligencia y empatía en muchas decisiones, como ejemplo la demolición del mural de Fernando Llort en 2012, y su postura ante la tregua de las pandillas. 

Comprendo que entre 1978 y 1980, asistir a las homilías de Monseñor Romero era crucial para comprender la coyuntura nacional y la historia de este país, pero no comprendo que Escobar Alas tenga la misma envergadura intelectual, mucho menos histórica.

No comprendo que el discurso religioso se filtre al discurso político hasta la inconstitucionalidad. Exijamos, como ciudadanos que pagan impuestos y han elegido con su voto a los funcionarios, sesiones plenarias coherentes, donde la argumentación no sea un versículo mal memorizado de la Biblia. 

Soy una laica no laicista; es decir: creo en la separación de las instituciones pero apelo a la divinidad para explicar varias razones de la vida. Y al ser laica no laicista respeto a quienes tienen su fe en la divinidad pero no admito que traspasen esa potestad a una institución terrenal y política como el Estado y a través de ese traslado intenten dominar nuestra vida. 

El problema de dejar que la religiosidad permee en la ley no es un problema de fe, no es un problema de ateísmo o anateísmo como supongo que los menos certeros leerán este texto. Es un problema vital, porque no podemos permitir que un grupo hegemónico decida sobre nuestra vida. Dejar que la ley se filtre por grupos católicos o cristianos predominantes es excluir a la población; esto no es, bajo ninguna circusntancia, justo.

A quienes argumetan que "Dios pone y quita reyes" les recuerdo que el presidente no es rey y es elegido por decisión popular, o sea suya, mía, nuestra. Las Monarquías se basaron en este principio de las Sagradas Escrituras para justificar sucesiones dinásticas. Pero esto duró, como he repetido, hasta el siglo XVIII; las actuales monarquías occidentales son constitucionales, y respetan por ende sus constituciones. El Vaticano, ese territorio de Dios en la tierra, es también Estado y ahí mismo hay elección de su representante a través de la votación de cardenales.

Ya ven cómo Dios confía en sus hijos y les delega elecciones.

 


 

Comentarios

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pura paja... bla, bla, bla

Sólo que por favor no se autodenomine católica, por favor. Los cristianos guardamos los mandamientos y vivimos nuestra fe, para agradar a Dios, no a los hombres. Que compasión me da su pobre abuelita. Sí cree que autodenominarse católica le da derecho a burlarse de lo sagrado le recuerdo la Palabra de Dios: "De Dios nadie se burla", "Llevándoselas de sabios, se hicieron necios..." Y todavía así se cree en capacidad de juzgar y ofender a nuestro Arzobispo. Le invito a darle sentido a su vida, entregándosela a Jesucristo, Nuestro Señor y Salvador.

Dejen de rasgarse las vestiduras, el estado es laico y punto, ese blah blah blah es para personas fanáticas religiosas que entiendan eso.

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