Comentario económico, político y cultural, con perspectiva global e histórica. El título es el apodo de Oslo, desde donde escribo, y proviene de un antiguo poema que habla de una ciudad hostil. El apodo ahora es válido para la urbe global en que vivimos.

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15/07/2014 16:34:29

El miedo a la libertad

Francisco de Goya. Capricho. 43

Grabado no. 43 de la serie "Los Caprichos" (en tono azul) del pintor español Francisco de Goya. El pintor se imagina a sí mismo durmiendo en su estudio, mientras seres tenebrosos merodean a su alrededor. Como Goya, todos corremos siempre el riesgo de permitir que nuestra razón duerma frente al miedo. 

Hay quienes se empeñan en buscar causas únicas a diferencias entre personas, como el género, la inteligencia o las preferencias sexuales. Hacen esto desde perspectivas ideológicas estáticas e irrefutables. La alternativa es intentar comprender, desde la ciencia, complejas realidades abiertas formadas por una serie interminable de factores explicativos. Tal apertura, como la libertad, puede resultar intimidante. Pero este temor puede y debe manejarse constructivamente. De lo contrario, hay un alto riesgo de que el temor resulte en autoritarismo, y todo lo que tal actitud implica.

En 1941, el psicólogo y pensador social Erich Fromm publicó por primera vez su libro “El miedo a la libertad”.  En este libro, Fromm explica el temor, que todos podemos enfrentar, a la libertad de restricciones y convenciones sociales impuestas por otras personas y/o instituciones. De acuerdo con Fromm, este tipo de libertad es una libertad negativa, que en sí misma puede hasta ser destructiva, si no va acompañada de una libertad positiva que implique creatividad interactiva con la sociedad.  El temor a los peligros de una libertad negativa vacía puede resultar, de acuerdo con Fromm, en actitudes como la conformidad, el autoritarismo  y la destructividad.

La conformidad implica la aceptación de creencias y convicciones sociales, hasta el punto de internalizarlas como propias. Este concepto tiene paralelos con la noción orteguiana de hombre-masa, en el sentido que la conformidad implica pensar como los demás para sentirse a salvo.  El autoritarismo está relacionado con la noción de conformidad. Una persona autoritaria intenta controlar a otras personas para que se conformen a las propias ideas y nociones. Al mismo tiempo, la destructividad está relacionada con el autoritarismo, ya que puede ser un resultado de no poder controlar a otros para que se conformen de acuerdo con las convenciones sociales.

Fromm teorizó sobre estos temas en medio de la Segunda Guerra Mundial, como un judío alemán exiliado en los Estados Unidos, intentando darle sentido al contexto social que permitió el auge del autoritarismo destructivo en su Alemania natal. Sin embargo, su análisis puede ser relevante para explicar otras actitudes humanas inicialmente más benignas que el nazismo, pero que también están basadas en un temor a la libertad. Es importante mencionar que este temor a la libertad no es algo que solo unas personas poseen. En general, todas las personas podremos sentir angustia y temor a la apertura e indeterminación característica de la libertad de restricciones y convenciones. Pero los individuos podemos manejar estos temores de maneras constructivas o destructivas.

Portada de la edición de 1994 de "Escape from Freedom", por Erich Fromm
Fromm, Erich, 1994 (1. ed 1941),
"Escape from Freedom", New York: Henry Holt & Company Inc; Owl Book ed edition

Convicciones de conformidad
Un ejemplo reciente es este artículo por Luis Fernández Cuervo, aparecido en El Diario de Hoy el 13 de julio de 2014.  Dicho artículo apela al “sentido común” para explicar cómo la teoría de género supuestamente se ha venido abajo en Noruega.  De acuerdo con el autor, el género es una “construcción ideológica falsa” de “la cultura de la muerte”, implantada en las “masas deshumanizadas” a través de “millonarios esfuerzos en publicidad y en coerciones o chantajes políticos”. El comentario justifica esto con una equivocada presentación de hechos no tan recientes en Noruega, y con una evidente malinterpretación del concepto de género y la ciencia, apelando a que otros vengan y “desinfle(n) los otros mitos”, entre ellos el del “cambio climático”.

Aparentemente, este visceral ataque al concepto de género y al del cambio climático, entre otros, está dirigido a todo aquello que rete verdades establecidas, como lo que “desde hace tiempo está demostrado científicamente”. Ciencia que a fin de cuentas no es necesaria, porque son temas que pueden saberse con “sentido común y una inteligencia sin prejuicios”.

Esta lógica no es otra cosa que conformidad, inclinada a aceptar creencias y convicciones sociales, hasta el punto de internalizarlas como propias. Porque el sentido común y lo establecido refieren a algo compartido por un gran número de personas. Dentro de esta lógica, incluso la ciencia es malinterpretada como algo estático, que si se acepta se prueba una vez, y no debe estar sujeta a reproducibilidad ni nuevos hallazgos.

Como explica Fromm, es muy probable que tal conformidad sea una reacción paralizante al temor que brota de la posible ausencia de restricciones y convenciones sociales. Sin lo establecido, se abren nuevas posibilidades, y todos nos sentiremos relativamente desamparados al no poder aplicar el refrán: “más vale lo viejo conocido que lo nuevo por conocer”. Ante esto, algunos emprenden la tarea de “desinflar” los mitos que reten sus creencias, sin prestar atención a los hechos. En el peor de los casos, estos llamados a desinflar religiosamente, pueden resultar en autoritarismos destructivos, como efectivamente sería el caso de intentar imponer la negación del cambio climático.

Inflando con información verificable
¿Qué hay de cierto en las aseveraciones de Fernández Cuervo? Podemos ir probándolas una por una, con información verificable. Lamentablemente, algunos enlaces que comparto están en inglés o noruego. Pero puede usarse un traductor automático para corroborar ideas generales.

1) Empecemos por la definición de “género”, y para no hacer las cosas muy complicadas, basta con tomar la primera definición proporcionada por la Real Academia Española: “Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes.” Este diccionario nos dice además que la palabra proviene del latín genus, lo cual refiere a su vez a nacimiento, clase, especie o grupo. Si es cierto que la noción de género para la especie humana es una “construcción ideológica falsa”, como sugiere el artículo de Fernández Cuervo, quiere decir que no es posible clasificar a la especie humana en grupos que comparten rasgos comunes. En otras palabras, las nociones de “femenino” y “masculino” no son posibles para la especie humana, por lo cual la expresión: Pero además desde hace tiempo está demostrado científicamente cómo son distintos los cerebros femeninos de los masculinos y las habilidades distintas, según el sexo de los alumnos, que cualquier experto en educación conoce”, caería bajo su propio peso.

2) “Harald Eia, popular por sus programas de televisión en Noruega, después de entrevistar a los falsos "investigadores" noruegos de la teoría de género tuvo que viajar a EE. UU. y a Inglaterra y conocer estudios científicos serios que demostraron que desde el nacimiento ya se interesan por distintas cosas los niños que las niñas y como a los nueve meses si se les deja ante una serie de juguetes, los niños elegirán un tipo de juguetes y las niñas otros”.

El programa de televisión, “Control mental”, al que se refiere este artículo de El Diario de Hoy, fue muy controversial en Noruega. Primero porque el anfitrión del programa, Harald Eia, es un comediante, quien casualmente sacó un grado en sociología a principios de la década de los noventa. Pero Eia es a fin de cuentas un comediante de profesión. En entrevistas y debates, relacionados con este programa, Eia expresó su frustración con los estudios de sociología que realizó, porque “los investigadores a menudo hacen preguntas irritantemente sencillas y ofrecen respuestas irritantemente simples”.  Eia se refería concretamente a los científicos que abogan por teorías que explican fenómenos humanos como relativamente adquiridos, en vez del exclusivo resultado de elementos innatos. No está muy claro por qué Eia piensa, al menos en esta entrevista, que las teorías predominantes sean más simples que las explicaciones reduccionistas que presenta en su programa como alternativa.

Curiosamente, la respuesta de Eia, a su irritación con la ciencia, fue hacer un programa de entretenimiento tendencioso y simplificador, disfrazado como un programa de ciencia popular, casi dos décadas después de haber estudiado en la universidad. Los investigadores noruegos, entrevistados y criticados por Eia, se quejaron después, diciendo que hablaron con Eia informalmente, reconociendo al comediante de su carrera como humorista. Sin embargo, los investigadores extranjeros, usados por Eia para confrontar a los investigadores noruegos, no conocían a Eia, por lo que tomaron sus entrevistas más seriamente. 

La serie no presentó evidencia final de nada, y de hecho ignoró muchas investigaciones recientes serias, que retan los argumentos centrales del programa. Investigadores noruegos, entrevistados en el programa, demandaron dos episodios de "Control mental" ante el Comité Profesional de Prensa por edición deshonesta. Estos investigadores no son ningunos “falsos investigadores”, como escribe Fernández Cuervo, cometiendo la común falacia de argumentum ad hominem. Esta es la falacia que ataca la legitimidad de las personas, sin explicar por qué este ataque es relevante a la crítica de sus argumentos.

El comité, conformado mayormente por periodistas, no quiso condenar los episodios del programa por el método periodístico empleado. No obstante, el fallo del comité dejó claro que el programa había sido tendencioso, desfavoreciendo a los investigadores noruegos entrevistados. Mientras tanto, el comité justificó el carácter tendencioso del programa, afirmando que el programa tenía una agenda crítica y normativa, lo cual el comité consideró válido desde un punto de vista periodístico, no científico. Vale recordar que el programa fue producido por la sección de entretenimiento de la Corporación de radiodifusión noruega, lo cual parece justificar la superficialidad de la serie, y la ligereza con que se trataron temas de enorme complejidad, entre ellos: el género, la raza y la homosexualidad. Como si la categoría de entretenimiento fuera sinónimo de parcialidad antiintelectual y anticientífica.

Algunos ejemplos de las omisiones del programa son los siguientes: 

a) El episodio sobre la categoría socialmente construida de “raza” trató sobre las diferencias genéticas entre grupos de personas, sin siquiera mencionar la decisiva contribución a este campo de estudio del trabajo de Richard Lewontin, quien en 1972 demostró cómo las variaciones genéticas dentro de grupos arbitrarios de personas, por ejemplo, establecidos sobre la base del color de la piel, o para tal caso el tamaño de las orejas, son más grandes que entre grupos de personas.

El episodio tampoco mencionó el trabajo más reciente de Joseph Graves ni Whitherspoon et. al., quienes en gran medida han reproducido los hallazgos iniciales de Lewontin. Al contrario, el programa se concentró en presentar en una mejor luz a investigadores que argumentan a favor de diferencias genéticas innatas entre “razas”, limitando esta noción a grupos humanos construidos sobre la base de características físicas y/o de procedencia.

El episodio llega de hecho a sugerir, a través de especulaciones del genetista Dag Undlien, que hay mayor variación genética entre grupos humanos que entre razas de perros, lo cual está probablemente basado en estudios desfasados, realizados cuando aún no se había avanzado mucho en el estudio de la genética canina. De acuerdo con este estudio, la variación genética entre "razas de perros" es cerca de 30 %. Mientras tanto, estudios sobre la variación genética en grupos de humanos sugieren que esta puede ser de 4-6 % o en el mayor de los casos 15 %, como sugiere Lewontin en la ponencia compartida arriba.

Así, “Control mental” dio paso libre a explicaciones reduccionistas de fenómenos tan complejos como la prestación deportiva o la inteligencia humana.

b) El episodio sobre la homosexualidad trató principalmente de establecer si la homosexualidad es aprendida o genética, refiriendo a estudios, como los de Simon LeVay, que documentan diferencias físicas entre los cerebros de heterosexuales y homosexuales. Al mismo tiempo, dicho episodio olvidó mencionar el estudio de Fernando Nottebohm, que problematizó hace tiempo la aseveración de que diferencias biológicas del cerebro son enteramente la consecuencia de factores innatos. Nottebohm estudió los cerebros y comportamientos de canarios, y descubrió variaciones en el tamaño de diferentes regiones del cerebro, de los mismos individuos, como respuesta a las distintas temporadas del año.

También se han hecho estudios que sugieren que el cerebro adulto es capaz de modificarse grandemente debido a su interacción con el ambiente. Desde la década de los noventa, investigadores advirtieron también que es imposible saber si las diferencias en las estructuras cerebrales, como las identificadas por LeVay, son causa o efecto de un estilo de vida homosexual.

El episodio tampoco explicó la obsesión con intentar encontrar una causa única de la homosexualidad, como si se tratara de una anormalidad que debe ser tratada a través de la eliminación de esta causa, en vez de reconocer la homosexualidad como una posibilidad humana, tan compleja y natural como la heterosexualidad. En otras palabras, ¿por qué hacer un episodio dedicado a la causa única de la homosexualidad y no a la causa única de la heterosexualidad?

c) El episodio en cuestión, sobre las diferencias de género, ignoró el carácter preliminar y problemático de estudios de bebés, que intentan probar que hay diferencias fenotípicas innatas en la sociabilidad de niños y niñas.  Incluso, se ha llegado a sugerir que tales resultados son también observables en el comportamiento de macacos.  Pero dichos estudios se basan en una serie de supuestos y metodologías poco rigorosas, que dificultan su reproducibilidad. Tal vez por ello, estudios recientes han empezado a rendir resultados diametralmente opuestos, ilustrando simplemente la complejidad de estas preguntas científicas y la dificultad de responderlas convincentemente.

Una vez más, no queda claro por qué hay quienes se empeñan en buscar causas únicas a diferencias entre personas, como el género, la inteligencia o las preferencias sexuales. Hacen esto desde perspectivas ideológicas estáticas e irrefutables. La alternativa es intentar comprender, desde la ciencia, complejas realidades abiertas formadas por una serie interminable de factores explicativos. Quiere decir que no se trata de averiguar si son factores explicativos innatos o adquiridos, pero de entender cómo elementos innatos y adquiridos interactúan en diferentes contextos. Tal apertura, como la libertad, puede resultar intimidante. Pero este temor puede y debe manejarse constructivamente. De lo contrario, hay un alto riesgo de que resulte en autoritarismo, y todo lo que tal actitud implica.

Quizá fue por ello que la bióloga Inger Nordal explicó, en un debate sobre este programa en 2010 (hacia el minuto 36 del debate), que los biólogos pueden de hecho responder a la falsa dicotomía entre el carácter innato o adquirido de características humanas complejas: “Es imposible determinar esto para homo sapiens… Yo trabajo con plantas, entonces tengo organismos todavía más fantásticos para estudiar lo innato y lo adquirido, porque puedo clonar las plantas… para hacer tantos individuos con las mismas características genéticas como yo quiera.  Entonces puedo exponer estas plantas a distintos ambientes… Puedo entonces concluir que 30 % se explica por la herencia genética y 70 % por el ambiente… El control es esencial en la investigación biológica estricta… Por supuesto, es completamente absurdo (en investigaciones con niños), pero en la biología estricta es parte de un diseño de investigación necesario… Entonces, con respecto a todos estos pseudobiólogos, que se llaman a sí mismos psicólogos evolucionistas, no me parece que su trabajo califique como biología, ni mucho menos como ciencias naturales.”

Foto: Jeff Dean (2007). "Shaft Driven Bicycle". De Wikimedia Commons
Construir la falsa dicotomía entre lo innato y lo adquirido en los seres humanos, resulta como preguntarse ¿qué importa más para el movimiento de una bicicleta: sus pedales o llantas?. 
Foto: Jeff Dean (2007). "Shaft Driven Bicycle". En Wikimedia Commons.

3) "La consecuencia política fue que el Consejo Nórdico de Ministros (Consejo Intergubernamental de Cooperación Nórdico: Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca e Islandia) decidió cerrar el instituto NIKK Gender que estaba subvencionado con 56 millones de euros. El NIKK había sido el buque insignia de la 'Teoría de Género', para toda la gente que en distintos países trabaja para inculcarnos esta falsedad."

NIKK no se cerró como consecuencia de un programa de televisión. Tampoco dejó de trabajarse con el tema de género. Aquí hay un enlace a la propuesta, discusión y decisión del Consejo Nórdico de Ministros. Como el título de la propuesta dice explícitamente, se trató de una "conversión para transformar al NIKK en un órgano de cooperación". En el texto de la propuesta se explica que la decisión está basada en un proceso de varios años, que culminó con una evaluación externa, realizada por Rambøll A/S. Las conclusiones del informe de Rambøll apuntan a que el modelo organizativo de NIKK no era el más óptimo, por lo que se propone uno nuevo, para hacer más trabajo de investigación y políticas para la igualdad de género. En ningún momento se menciona el programa de entretenimiento “Control mental”. Actualmente, NIKK tiene sede en Suecia, y es coordinado por la Secretaría Sueca de Estudios de Género. El nombre del instituto fue modificado a "Información Nórdica sobre Conocimientos de Género", como resultado de la reestructuración.

Los 56 millones de euros, sobre los que escribe Fernández Cuervo, refieren probablemente a los 56 millones de coronas noruegas que representaba el presupuesto del programa noruego de estudios de género. Efectivamente, este programa perdió el financiamiento que recibía del Consejo Noruego de Investigación, año y medio después que el programa "Control mental" saliera al aire, como estaba planificado desde que el programa de investigación recibió el financiamiento en 2008. De manera que no fue una decisión repentina de cortar el financiamiento, más bien fue una decisión de no renovarlo. Sin embargo, en el artículo de la prensa noruega citado, la entrevistadora interroga tanto a Marit Aure, representante de la Asociación Noruega de Estudios de Género, como a Anders Hanneborg, del Consejo Noruego de Investigación, sobre la influencia del programa "Control mental" en la decisión. Aure especula que, si el programa de televisión afectó de alguna manera la decisión del Consejo Noruego de Investigación de no renovar el programa, fue indirectamente. De acuerdo con Aure, la gran atención que recibieron el año anterior por el programa de televisión, creó la impresión de que los estudios de género estaban más institucionalizados en Noruega. Esto probablemente facilitó la decisión del Consejo Noruego de Investigación de no renovar el financiamiento, con el propósito de descentralizar estos esfuerzos de investigación. Hanneborg, por su parte, desmiente directamente que el programa de televisión haya formado parte de las discusiones de los miembros del Consejo Noruego de Investigación relacionadas con este programa de investigación. Más bien, Hanneborg presenta la decisión del Consejo de no renovar el financiamiento como un intento de descentralizar los estudios de género, para fortalecerlos.

La presentación que Fernández Cuervo hace de esto, como una implosión de los estudios de género en Noruega debido a un programa de televisión, así como las sugerencias de cómo todo esto se relaciona al NIKK, son por lo menos engañosas.

4) Ahora necesitamos otro noruego que desinfle los otros mitos, incluyendo el del cambio climático, porque Bjorn Lomborg, el ecologista escéptico, hace tiempo que ya sólo mantiene una crítica ecológica suave y poco definida.

Bjørn Lomborg es ciudadano danés. La unión entre Noruega y Dinamarca terminó en 1814. 

Comentarios

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Nada raro que el "diablo de hoy" le de espacio a ese tipo de "ideas". Me da la impresión que el autor y ese sitio de donde publicaron el artículo original de España es de el Opus Dei. Aquí en el país sabemos que el diablo de hoy y la familia altamirano son por tradición de lo más retrogado y reaccionario en este paisito y están entre los responsables del atraso de este país.
Interesante los artículos acerca de la genética, pero hablar de ciencia con el diablo de hoy es en vano.

Si me preguntan. Leiamos y hablabamos de Fromm durante 5 minutos y luego un par de horas de Genero, y no me quedo claro que quiere exponer realmente el autor.

Saludos

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