« abril 2015 | Inicio | junio 2015 »

1 posts from mayo 2015

05/20/2015

El útero político

Mayteé Iraheta no es mi diputada porque fue candidata por Sonsonate. De haber podido votar por ella, tampoco lo habría hecho: no coincidimos ideológicamente. Mayteé es menor que yo y es diputada. Yo escribo este texto mientras me hago la loca y evado leer para un parcial porque Wittgenstein me da miedo.

Como nací y voto en San Salvador, mi universo de mujeres en política, de mujeres de derecha, empieza y acaba en Milagro Navas, Ana Vilma de Escobar y Milena de Escalón. Todas personas maduras, quizá ya hasta menopáusicas. Todas mujeres "plenas", que acá significa estar casadas (o ser viudas) y haber tenido hijos. Todas en traje sastre, con semblante serio; si sonríen, están en riesgo de verse demasiado suaves, demasiado maternales y por ende muy poco capaces para la toma de decisiones en el ámbito partidario y público (aclaro lo de partidario porque si bien la derecha de ARENA y el PCN ha tenido a mujeres como jefas de fracción legislativa, no han logrado estar al frente del partido en pleno). No sé cuál será el ideario de una mujer política en el interior del país, pero si se hace el ejercicio de pensar en una mujer electa mediante voto directo para un cargo público, usualmente la imagen que se nos viene a la mente es de una mujer que se ve como Michelle Bachelet o Angela Merkel.

Pero Mayteé tiene 26 años y está embarazada. Abogada, hija de fundadores del partido, fue reina de belleza dos veces, según esta entrevista que le hiciesen este mes. En ella, aparte de abordar el hecho de que es la persona más joven en haber sido electa para la Asamblea y cómo piensa combinar su embarazo con el trabajo, se discuten sus posturas sobre temas como reformas a la educación y la formación política de los jóvenes. Mayteé tiene ideas claras: la educación necesita incorporar el temor a Dios. La abstinencia es la mejor forma de educar sexualmente. Los menores necesitan cursar Moral y Civica en las escuelas. Estas son sus propuestas y van muy acorde a sus creencias y su ideología, pero el foco de la discusión que ha surgido en su entrevista no son sus ideas ni su trayectoria, sino su embarazo.

PostIII

Yo no estoy de acuerdo con ninguna de las propuestas de Mayteé. No veo por qué la norma religiosa (que solo vincula al creyente con Dios) deba usarse como base para políticas públicas. No creo que la abstinencia sea la respuesta para bajar la tasa de embarazos (ni que la meta deba ser reducir el número de adolescentes sexualmente activos) o que la moral sirva de algo (ya fue asignatura obligatoria. Nos matamos igual) cuando su enseñanza está a manos de un estado como el salvadoreño, pero ella representa a un enorme sector de la población que comparte sus intereses y tiene todo el derecho de hacerlo. Son sus ideas y no su útero lo que debe estar bajo escrutinio. Son ellas las que importa porque es sobre esa base que ejecutará su función en el pleno legislativo, buscará consensos, apoyará o rechazará iniciativas de ley. Mayteé, con óvulo fecundado o sin él, con ideas que concuerden con las mías o no, tiene todo el derecho de ocupar el curul para el cual fue electa.

Pero de alguna manera todo lo que ella es, su cosmovisión, el ideario con el cual comulga, su carrera y sus elecciones laborales quedan invalidadas por el hecho de estar embarazada. Ella es reducida a un útero que gesta, a una cantidad de dinero "desperdiciada" en la funcionaria pública que tomará tres meses de licencia de maternidad que se pagarán con los impuestos de todos. Leo esos comentarios y me aterra ver cómo funciona este país en el que el ciudadano común piensa igual que el dueño de la maquila: emplear a una mujer embarazada es una pérdida de dinero porque ella no produce.

PostI

Esta postura es aterradora, especialmente en un país que ha creado para sí un mito absurdo, el del salvadoreño trabajador, para volver más digerible la miseria. En el debate surgido se denotan cosas tan graves como que atender a un bebé equivale a no hacer nada, que pagar una licencia de maternidad es una pérdida de dinero y que ella no es capaz para ocupar una diputación porque su trabajo ha sido ser bonita. Mayteé no logra siquiera ingresar al mito de la madre sacrificada porque viene de una familia presuntamente de dinero. Es una pobre babosa que se dejó preñar en mala hora y que ahora parirá. Una vivianada. Eso se dice en los debates.

Ella habla en la entrevista de que el embarazo es bello y que la educación en abstinencia no debería consistir en temor a engendrar. Tener un hijo en condiciones de seguridad material y emocional, por voluntad propia y conscientemente seguro es bello, pero no son compartidas por todas las personas gestantes, peor en un país en el que todas las formas de interrupción del embarazo son ilegales. Hay gestantes solteras que no tienen forma de sobrevivir sin un empleo, que no tienen apoyo familiar. Para ellas, subempleadas y explotadas, el derecho a una licencia de maternidad con goce de sueldo les garantiza invaluable tiempo con sus hijos recién nacidos, la conservación de su empleo y la recepción de un sueldo mientras están en su casa sin hacer nada durante tres meses, como afirman los comentaristas.  Las garantías legales existen para todos, no solo para quienes puedan caer o no en un supuesto del Estado. Que la licencia de maternidad beneficie por igual a la diputada recién electa que a la enfermera, la trabajadora de maquila o la abogada es uno de los beneficios del estado democrático de Derecho.

Que Mayteé tenga forma de sobrellevar su embarazo sin trabajar es algo que se presume financieramente hablando, pero en ninguna parte de la discusión se ha contemplado lo que ella manifiesta tan claramente en la entrevista: su objetivo, su deseo es trabajar. Tener un hijo no le representa un obstáculo (bendito sea Dios; esto no es 1960). La licencia por maternidad es un derecho de todas las empleadas, no únicamente de las diputadas de la Asamblea. No entiendo el punto de este debate cuando lo que subyace es el goce de derechos laborales.

El cuerpo de las mujeres y el uso que le den es, en las sociedades patriarcales, res pública. Por extensión, cuando me refiero al uso del cuerpo femenino hablo de comportamiento sexual. Si como sociedad existe cierto empoderamiento para hablar de las decisiones reproductivas de una funcionaria pública es porque lo consideramos de interés popular.  Estamos discutiendo el estado gestante de Mayteé porque es una empleada pública, pero el asunto no muere acá. Si por azares del destino se descubriese que una diputada es adúltera, El Salvador ardería en deseos de expulsarla de la Asamblea por inmoral, por quebranto a la moral intachable que requiere la Constitución como requisito para la diputación. Nada de esto pasaría si el adúltero o futuro padre fuese un hombre. No nos vayamos muy lejos: Francisco Merino le disparó a una agente policial siendo diputado y ahí sigue, campante y feliz, ocupando puestos públicos.

Como los procesos de selección de candidatos son confidenciales, no tenemos como sociedad forma de saber si Mayteé o Cristina López y la (ahora) larga lista de mujeres (en edad fértil) candidatas a diputaciones fueron propuestas para el puesto por ser capaces o por el hecho de tener ciertos caracteres sexuales. Podemos suponer, hasta ahora, que dentro de sus partidos políticos existió una cualificación previa y no solamente alguien que gritara: "hey bicha, vení; necesitamos hembras para la papeleta". Quizá sea riesgoso suponer que gracias a ello se decidió la candidatura de Mayteé, pero es un punto de partida. Cada una de las diputadas tiene tres años para demostrar su idoneidad para el cargo que ocupan y el decidir tener hijos durante este periodo no debería influir para nada en la evaluación de su labor.

Quizá dentro de algunos meses Mayteé Iraheta tome la palabra en una sesión plenaria y diga que permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo es una aberración. Quizá sea suya la iniciativa de ley que prohiba la entrega irrestricta de anticonceptivos a menores de edad en el sistema de salud pública o impulse la incorporación de Moral y Cívica al currículo educativo. Quizá ella esté de licencia de maternidad y su diputado suplente sea el voto que defina la militarización total de la seguridad pública. A pesar de que todo eso es probable, de que va en contra de lo que yo creo y el solo pensarlo me da pirruña, apoyo por completo que sea diputada. La decisión de ser madre no debe ser nunca obstáculo para que una persona ejerza un trabajo, menos aún un cargo público.

Mi foto
Virginia Lemus

Estudiante de Filosofía en la UCA y observadora sarcástica, incluso cuando se describe a sí misma: "Solía jugar a ser una persona seria que estudiaba Derecho y publicaba textos amorfos en un par de revistas. Cuando de tanto ver los noticieros estaba a punto de matarme, dejé de escribir, me cambié de carrera y ahora rehuyo del país que tanto detesto y me detesta haciendo como que estudio a señores barbuditos con el mote de filósofos.

Mis otras cuentas

Instagram Twitter
Blog powered by TypePad
Miembro desde 09/2013