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02/27/2015

Del relevo generacional en política o las jóvenes promesas del papi fútbol

Cada cierto tiempo, usualmente en vísperas de elecciones de alcaldes y diputados, surge en la esfera política una joven promesa, un talento juvenil que representa la "renovación" del partido en cuestión. Esta persona —usualmente un empresario (¿a quién se le ocurrió que manejar empresas y generar política pública son lo mismo?)— tiene siempre ideas innovadoras y está libre de las arcaicas formas de pensar que tanto dolor han traído a nuestro país. Su rostro representa a la juventud salvadoreña (aunque el tipo —siempre es un hombre— tenga cuarenta años) trabajadora, impetuosa, lista para corregir el rumbo del país. ¿Le suena familiar?

Breve repaso:  Fidel Chávez Mena (PDC) y Armando Calderón Sol (ARENA) eran las jóvenes promesas de 1987, durante las primeras elecciones de diputados y alcaldes de la era democrática (jijijijijí, la ligereza con que usamos ciertos términos) de El Salvador. Chávez Mena era un prometedor  (y guapo) Ministro de Planificación que aspiraba a ser presidente; Calderón Sol era diputado y llegó a ser alcalde de San Salvador en 1989. Su chispa juvenil y la deplorable trayectoria de  su antecesor (Antonio Morales Erlich) en la comuna  le permitieron que aún sin hacer mayor cosa la mara votara por él como presidente de la República en 1994.  Antes de ellos, el joven maravilla de los sesenta-setenta era José Napoleón Duarte. Y para atrás jala la yunta.

457Duarte categórico en 1964. #YOLOSWAG

Ninguno de esos tipos tenía en realidad más capital político que ser una joven promesa y aunque representaba una «nueva forma de hacer las cosas», sus postulaciones no propulsaron en sus partidos políticos renovación alguna. Fueron, todos ellos, el equivalente masculino de las Cover Girls (pero con respeto, dinero, poder y esas cosas que una mujer no logra en esos ámbitos si no es porque se casó con alguien). Ninguno de ellos logró ejecutar el relevo generacional que representaban y no estoy tan segura de que tuvieran la más mínima intención de adecuar a sus partidos a las nuevas realidades sociopolíticas. Querían un hueso y ya.

Lo curioso es que todos ellos fueron en algún momento la versión Jardín Infantil de ARENA o el PDC. Era indispensable que la cúpula de sus partidos, compuesta por fósiles líderes históricos, diese su aval para que la cipotada pudiese ser el nuevo rostro de la institución. Eligieron sí, a un bicho, pero a uno que no fuera amenaza al statu quo, a uno que no fuera a apartarse mucho de su forma de hacer las cosas. ¿Con qué objetivo? Perpetuarse en el poder.  Yo no llamaría a esto un relevo generacional en el sentido que se le ha dado desde octubre.

Creo que ese ha sido el principal error de esta campaña en particular, asumir que el hecho de postular a personas jóvenes implica per se un relevo generacional. Ni Ernesto Muyschondt ni Nayib Bukele ni Johnny Wright Sol ni el infinito etcétera de rostros nuevos en sus partidos correspondientes representan (ni buscan impulsar) una nueva manera de hacer las cosas. Eso no es un relevo generacional, es simplemente renovar imagen.

¿Qué implica para mí, entonces, una auténtica renovación dentro de los partidos? Es claro que si yo me afilio  a un instituto  político cualquiera  lo hago porque concuerdo ─en alguna medida─  con sus ideales y no necesariamente con cómo se concretan. Por ejemplo, vea esta sección de los principios de ARENA:

574Disponible en línea

Una joven promesa afiliada a ARENA podría considerar que nada en el texto resaltado justifica la negativa del partido a apoyar la legalización del matrimonio igualitario, pero la cúpula no está de acuerdo. Ese discordia entre militantes no es, piensa esta persona, motivo suficiente para abandonar al partido porque a pesar de ello sigue coincidiendo en otros de sus ideales: la defensa de la libre empresa, el estado reducido, etc. La suya sería otra forma de hacer derecha nacionalista, de intentar adecuar a una ideología dada a una coyuntura que el COENA actual no puede comprender del todo por senectud, radicalidad o lo que sea. Ese fulano y otros como él sí representarían, al menos para mí, un relevo generacional adentro de ARENA. 

En términos concretos, de nada me sirve que Johnny Wright haya sido bombero ni que Muyschondt se tome fotos en el mercado si al final van a seguir votando por las iniciativas legislativas que le indique el jefe de fracción.  Al final, lo que importa es eso, que un candidato joven, viejo o salvadoreño no nacido sea una persona que defienda sus opiniones no solo dentro de las sesiones plenarias, sino que su criterio sea respetado dentro de un partido político. Caso contrario, lo único que ocurre es que los partidos están postulando a gente nueva porque ahora uno ya les ve la jeta en la papeleta y no quieren dar la impresión de ser los fósiles que en verdad son. Terminan viéndose así: 

Normanrave«Holi. Soy la nueva forma de hacer política. Demen like, bichos»

Este afán por postular jóvenes o gente nueva que no tiene formación relevante al ámbito político se ha salido de control en estas elecciones: desde la hija de Jhosse Lora (GANA) hasta Cristina López (PCN) a los hijos de Will Salgado, Francisco Merino (ambos en el PCN) y Armando Calderón Sol (ARENA) ─los tres últimos candidatos  al PARLACEN─ lo que hay es una clara intención de proponer tontos útiles a que llenen escaños porque sí, porque en algún momento a las cúpulas les dará el patatús. Me niego a creer que en todo el país no haya un grupo de gente crítica y con inclinaciones al servicio gubernamental que sean más aptos para un cargo de elección popular. Me niego.

En este contexto, el FMLN es un caso peculiar. Si bien todos los partidos políticos han hecho el ridículo durante esta campaña, espero que coincidamos en que pocos candidatos necesitan urgentemente una guacalada diagua'epila a las 5 am como Nayib:

 

 

Nayib hace andar a un tullido. Esperemos que ya pronto convierta el agua en vino #ElMesías

Una foto publicada por Huishte (@huishte) el Oct 27, 2014 at 6:34 PDT

 

No solo las Nuevas Ideas fueron el lema de campaña de 2013 de Dilma Rousseff y el discurso de presentación de su plan de gobierno virtualmente se pirateó el Yes, We Can de Obama, sino que su estrategia política no es más que el viejo mesianismo para el propio beneficio que también usaran en su tiempo Funes, Saca, Duarte...  por dios, si el discurso de Nayib incluso cerró con la misma canción de U2.

Nayib♫ Te mudas ahora mismo con tus tíos de Bel Air♫

TL; DR: el relevo generacional no es esto, mara. Es algo que debería construirse en los institutos de formación política de cada partido (la UCA y la UES también tienen diplomados así). Y hay formas menos ridículas de postularse a puestos de elección popular. Por esto es que les dije que es importante saber qué tipo de votante somos y por qué.

 PD: por si son bichos Multiplaza, el papi fútbol lo juegan en los pueblos o empresas y cada equipo está conformado por  puros viejitos.

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Virginia Lemus

Estudiante de Filosofía en la UCA y observadora sarcástica, incluso cuando se describe a sí misma: "Solía jugar a ser una persona seria que estudiaba Derecho y publicaba textos amorfos en un par de revistas. Cuando de tanto ver los noticieros estaba a punto de matarme, dejé de escribir, me cambié de carrera y ahora rehuyo del país que tanto detesto y me detesta haciendo como que estudio a señores barbuditos con el mote de filósofos.

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