El Salvador, traducido para gente de veintitantos.

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12/11/2014 15:08:00

1989 Parte II: los discursos de la reconciliación nacional

En el texto anterior intenté explicar por qué era necesario romper el silencio sobre la Ofensiva Final desde una perspectiva individual, familiar y colectiva. Nadie habla de la Ofensiva en entornos familiares; sabemos lo que vemos en la televisión o lo que dicen los libros de texto, no lo que ocurrió con nuestra casa o nuestros parientes, si hubo enfrentamientos en nuestra colonia, si a nuestra familia le tocó huir. Conocemos las consecuencias, a lo sumo, pero no las vivencias. Y dije que ese silencio familiar hace daño al niño nacido durante la guerra, mismo que hoy es un adulto. No expliqué por qué.

Por dicha, no es necesario ir más allá de los comentarios de ese mismo post para exponer mi punto:

525

El comentario de Alex es interesante por sí solo, pero cabe hacer mención a que la Comisión de la Verdad afirma lo siguiente en la página 41 de De la locura a la esperanza:

526

Volveremos a su comentario luego. Es el de Blah el que nos sirve para hablar de lo más grave: para el salvadoreño, cualquier intento de divulgación, de buscar conocer la verdad es visto como sinónimo de comunismo. Quizá al comentarista le parezca razonable asumir algo así: son los comunistas (¿quiénes?) los que lloran por la guerra, los que viven, asume, explotando víctimas; colgándose de acusar al Ejército de la barbarie cuando ellos, como afirma Alex, también mataron.  ¿De dónde sale esta noción?

Algunos estudios de psicología social hablan de la transmisión del trauma psicosocial de una generación a otra (gracias a la Ligia, siempre oportuna).  Una de las características de este tipo de trauma, dice, es «…que la presencia de eventos traumáticos siempre afecta las relaciones sociales y su mantenimiento a través del tiempo». No es, entonces, una respuesta razonada: al escribir su comentario, Blah no se detuvo a revisar qué es comunismo, cuáles son sus características, menos el cómo puede buscar conocer la verdad de nuestra familia y nuestro país ser sinónimo de ello. En su entorno social hay un discurso, uno quizá aprendido de los medios de comunicación o el ambiente político, en el que comunismo significa todo aquello que va en contra de algo, lo que sea, que contradiga el discurso oficial. En consideración a Alex, incluiré además que de ese mismo modo, hay otro espectro de la población en la que se asume de facto que el neoliberalismo es el origen de todos los males y que todos los empresarios son corruptos y asesinos.

Ninguna de esas posturas es cierta, pero ambas son convenientes. Si toda oposición es comunismo y todo empresario es corrupto, no hay adónde perderse: votaré siempre por aquel partido que represente mis intereses. No hay medias tintas ni espacios grises.  Provienen ambas, eso sí, de traumas psicosociales: mucha parte de la violencia de guerra tenía por objetivo demostrar poder: la tortura y el abandono público de cadáveres (a la usanza medieval, haciendo público el castigo) eran  amedrentamientos, vulgares muestras de lo que ocurría a cualquiera que se apegase al arquetipo del militante de izquierda según no solo los cuerpos policiales y el Ejército, sino también todo un grupo de informantes civiles.

La guerrilla derrumbaba puentes y torres de suministro eléctrico como forma de desgaste a las finanzas del Estado, sí, pero también para demostrar que podía. Mataba jueces y alcaldes por ser representantes de una forma de gobierno que consideraban ilegítima. De ahí surgen los epítetos comunista, matavacas, terengo, etc. En ese nombre se encierra todo lo que me amenaza y con él designo a todo lo que se opone a lo que yo soy.

Blah representa a un sector mayoritario de la población, para bien o para mal, uno que ve que los testimonios sobre la guerra son siempre de desplazados, exmilitantes o excolaboradores de la izquierda o víctimas de violencia estatal y creen, por tanto, que intentar rescatar la historia es un asunto de comunistas. El discurso oficial fue claro: perdón y olvido. El de la población más afectada por el conflicto, pero excluida de los medios de comunicación (el otorgamiento de frecuencias radiofónicas solamente por subasta es el mejor ejemplo de ello) es el rescate de sus vivencias.

Empero, críticas como las del comentarista vuelven necesario considerar si no habrá por parte de ambos extremos del espectro político una manipulación política de la historia. Al FMLN le conviene perpetuar que está del lado de los más pobres para ocultar su férrea oposición a la democratización de las elecciones libres. A ARENA, mantener vigente la amenaza del comunismo. A ningún partido político le conviene que la población hable, pregunte o busque saber qué pasó en sus familias durante la Ofensiva y el conflicto armado en general. Hacerlo significaría liberar a la historia de la manipulación política y acercarnos a la reconciliación nacional.

En este entorno crecimos nosotros, los hijos de la guerra y del silencio. No necesitábamos saber qué pasó, según nuestras familias y la sociedad. Lo único que debemos saber es que el malo, el asesino, el criminal es el otro. A eso le llamaron historia. Con esa noción del país nos hicimos adultos. Por supuesto, esto es crucial para el tipo de votante en que nos convertimos. De esto hablaremos el viernes.

He estado hoy en un encuentro con comunidades de desplazados que convivieron con los sacerdotes asesinados en la UCA. Ellos suelen ser el rostro del rescate de la memoria histórica. Contrario a lo que gente de mi generación o la anterior creen,  no hubo una sola mención a los militares, ARENA satánica o Ponce asesino. En sus testimonios se habló de cómo en sus campamenos y comunidades repobladas fundaron escuelas, talleres, cooperativas; de cómo lograron y aún logran sobrevivir en sitios en donde no existe el Estado ni la ANEP.

No había ningún rastro de rencor en sus comentarios, a pesar de ser conscientes de que la pobreza en la que viven es resultado de estructuras socioeconómicas injustas. No había odio contra la derecha ni el Estado, tampoco confianza ciega en el FMLN. Los testimonios de vida que escuché hoy venían de personas que reconstruyeron sus vidas dentro de una comunidad en la que la memoria es un punto de partida, un pasado atroz al cual no recordar con afán vengativo ni con esperanzas de reparación de daños alguna. La memoria en las comunidades de desplazados es un punto de partida, una declaración: de este horror venimos y haremos lo posible para nunca volver a él.

Comentarios

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La historia oficial la escribió el vencedor, por ejemplo Adolfo Hitler para el pueblo alemán era su líder y lo sacó de la miseria en que vivía, pero al hacerlo derrumbaba el modelo económico basado en el oro y por eso se tenía que destruir, por los intereses económicos de un pequeño grupo usurero.

Constantemente se nos recuerda del gran sufrimiento provocado por el Gobierno, se amparan en “La Comisión de la Verdad”. Hoy día como partido político, la mentalidad terenga persiste, hasta el tope, sin importar lo que piensa el resto de los Salvadoreños, ellos han tenido y siguen teniendo el privilegio de ser dueños de la única verdad, nos lo harán saber por la razón o la fuerza, mentalidades monolíticas que no permiten disentimiento, tan brutales como los gorilas que les antecedieron.

Los comentarios que los lectores han dejado plasmados en esta parte II vienen a confirmar claramente lo expuesto por Virginia.

Constantemente se nos recuerda del gran sufrimiento provocado por el guerrilla, se amparan en “La Comisión de la Verdad”. Hoy día como partido político, la mentalidad champera persiste, hasta el tope, sin importar lo que piensa el resto de los Salvadoreños, ellos han tenido y siguen teniendo el privilegio de ser dueños de la única verdad, nos lo harán saber por la razón o la fuerza, mentalidades monolíticas que no permiten disentimiento, tan brutales como los gorilas que les antecedieron.

...... es curioso como se parecen los pend3jos fanatizados

Yo tenía 16 años en el 89,pedí familia y amigos, unos guerrilleros otros soldados, mi edad era suficiente pena para a diario arrancar lagrimas a mi madre sobre ¿Quiénes se lo llevarán? eramos seducidos por ambos bandos para ser utilizados como señuelo por ambos, los dos fueron sanguinarios, brutales y farsantes, hoy ambos son corruptos y farsantes ¿Qué ha cambiado?

No puedo más que decir es un excelente artículo. Pocas veces he leído un análisis tan sencillo y claro sobre nuestra realidad respecto a este tema que no deja de ser delicado, y lo es así por las razones que claramente nos has detallado, 'la transmisión de un trauma psicosocial' y la manipulación del mismo. A su vez arrojas muchas luces sobre la forma de pensar de los salvadoreños al respecto, el temor y prejuicio a tocar el tema, que más bien parece ser una falta de compromiso por salir de nuestra zona de comfort, mera y clara pereza por informarse, leer y educarse. Gracias por compartir esta entrada, demás clara, y también gracias por el compromiso que nos transmites de construir puentes por medio de construir diálogo. Saludos.

Creo que este problema de la falta de memoria historica en el pueblo salvadoreño es un problema de siempre, muy poco sabemos de genocidios como el 1932, sin embargo seguimos sin preguntarnos que paso, cual fue el rol del Estado en este tipo de acciones. Para mucho la subida del FMLN al poder se transmitiria en una mayor transparencia sobre lo que paso en la guerra, pero 5 años despues muchos archivos de guerra siguen siendo secretos y muchos asesinos siguen viviendo tranquilamente.

...ME QUEDE ESPERANDO LA TERCERA PARTE.

O sea que le ardio tanto el comentario de Blah que decidio atacar su comentario de una linea con un post en un blog.

@Yankeegohome resentida la gordita vea?

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