Crónicas guanacas se concibió para ser parte de El Faro desde finales de 2009, pero le tocó madurar exiliado durante más de un lustro. El blog regresa a su casa su esencia intacta: interpretar fotogramas, escenas o secuencias de la realidad salvadoreña.

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15/06/2017 11:21:59

“No permitan que nadie les diga que ustedes no son inteligentes”

Alejandra SanIsidro - 580
La joven del centro de la imagen es Alejandra Martínez, estudiante universitaria a pesar de todo. Foto Roberto Valencia.

—En mi familia nunca nadie había ido a la universidad –dice Alejandra.

Ir a la universidad en El Salvador es privilegio, uno de esos zanjones que dividen la sociedad entre los que pueden –aunque opten por no hacerlo– y los que no; sí, es cierto que la Constitución dice que el derecho a la educación es inherente a la persona humana, pero también es cierto que del dicho al hecho hay un trecho, y la sociedad que los salvadoreños hemos moldeado tras casi dos siglos de independencia es excluyente y desigual y clasista, una sociedad en la que la universidad es opción real solo para los hijos de determinados estratos sociales, y no lo es para los hijos de los estratos desfavorecidos; claro que hay excepciones y algunas becas para los bachilleres pobres sobresalientes, pero solo un estúpido defendería que tienen las mismas posibilidades de ir a la universidad un niño criado en la residencial Vía del Mar o en la colonia Escalón que una niña criada en el cantón Azacualpa, como es el caso de María Alejandra Martínez, la Alejandra que dice que es la primera de su árbol genealógico, nacida en 1998, en octubre, y que ahora cursa tercer ciclo de la Licenciatura en Gerencia Informática de la Universidad Pedagógica, siendo ella de Panchimalco, del área rural de Panchimalco, de un lugar que está a apenas 17 kilómetros en línea recta de Catedral metropolitana, pero tan olvidado y aislado y abandonado que Alejandra necesita tres horas y tres buses para salir, y otros tres y tres para regresar.

—A veces no me dan ganas de levantarme, pero mi abue me dice: “Hija, tenés que ir a estudiar”. Otras veces son mis hermanos los que me animan: “Tenés que hacer la tareas”. Y todo eso como que me da más fuerzas, más ganas –dice Alejandra.

El año pasado era peor la madrugadera, pero en este ciclo las clases comienzan a las 8, y a Alejandra le basta con poner el despertador a las 4 para llegar a tiempo; cuando se es pobre, juntar dinero y tiempo y ganas para superarse es complicado si se vive en el bajomundo de Mejicanos o de San Miguel o de Lourdes, pero todo se complica cuando se vive en lugares como el cantón Azacualpa, porque Alejandra tiene que salir de la casa a las 4:40 a.m. para agarrar el bus que a cambio de $0.60 y una hora por una calle infernal la deja en el casco urbano de Panchimalco, luego tiene que tomar una Coaster de la Ruta 17 que por $0.35 la lleva en media hora hasta el Centro Histórico de San Salvador, y más luego toma, por otros $0.20, cualquier bus de las rutas 11 o 9 o 3, que la acercan hasta la Universidad Pedagógica, por la colonia Médica de San Salvador; un viaje que con los tiempos perdidos entre bus y bus le supone casi las tres horas y $1.15, y otro tanto para regresar al cantón, y así cada día.

—Cuando me desanimo, pienso en mi abue, en mis hermanos, en mi mamá… en todo el esfuerzo que ellos están haciendo, y eso como que me da fuerzas para seguir –dice Alejandra.

Alejandra estudió en Azacualpa hasta que el cantón se le quedó pequeño, en noveno grado, y luego se fue al cantón San Isidro, el único centro de la zona donde se estudia bachillerato; ahí tuvo la tercera mejor nota de su grado, pero el Complejo Educativo Cantón San Isidro es público y es rural, y año tras año la Prueba de Aprendizaje y Aptitudes para Egresados de Educación Media (PAES) evidencia la desigualdad del sistema educativo salvadoreño, y los centros públicos y rurales promedian notas notablemente inferiores a las de los privados y urbanos; Alejandra no llegó al seis en la PAES cuando era una joven de ochos y nueves, y eso la desanimó a presentarse a las pruebas de ingreso en la Universidad de El Salvador, la pública, pero no a seguir estudiando, gracias primero al decidido apoyo de su abue y de sus hermanos y de su madre –apoyo familiar entusiasta muy poco habitual–, y gracias también a una beca gestionada por la Fundación Forever, una oenegé que canaliza sinergias y aportes económicos de distintos sectores para que jóvenes como Alejandra, nacida y criada en un contexto asfixiante, tenga una oportunidad real –real– de superarse, para beneficio de ella y para beneficio de la sociedad de la que forma parte.

—No permitan que nadie, absolutamente nadie, les diga que ustedes no son inteligentes –dice Alejandra a los jóvenes que este año se graduarán de bachiller en San Isidro.

En ese centro ignoto del área rural salvadoreña se han multiplicado –y no es licencia literaria– los que quieren seguir los pasos de Alejandra.

Alejandra

Ella es Alejandra. Esta es su historia > http://bit.ly/2rvHOFe

Posted by Roberto Valencia on domingo, 18 de junio de 2017

Comentarios

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Gracias por este artículo. Alejandras hay muchísimas en El Salvador, jóvenes mujeres que pese a la montaña de obstáculos que tienen que superar salen adelante y logran cambiar sus vidas y las de sus familias mediante los estudios. En la Fundación Muchas Más (hasta ahora programa de becas PIALAN) hacemos lo mismo, llevamos 15 años con nuestros limitados recursos apoyando a jóvenes como Alejandra a que logren culminar sus estudios universitarios, pero a que además se formen como mujeres con derechos, capaces de exigirlos y ejercerlos, conscientes de sí mismas y de su entorno, y capaces de rechazar relaciones violentas y controladores. El reto es enorme porque no hace falta solo una carrera, el proceso de empoderamiento de estas jóvenes, en un contexto de violencia tremenda desde todos los ángulos es sumamente complejo, y las carencias de partida numerosas y diversas. Sin embargo, ellas demuestran y nos demuestran cada día a quienes las apoyamos que todo este trabajo merece la pena.

El echo que las instituciones publicas generen peores notas en la PAES indica que hay graves problemas en la educación publica, y eso ya es problema de nuestros gobernantes que parece que nos quieren brutos para aceptar lo que diga Medardo. Pero la verdad, se supera el que quiere mucho mas que el que puede.

Otro ejemplo, sales adelante cuando le hechas ganas sin importar lo que el sistema haga de nada,FELICIDADES Y ADELANTE ALEJANDRA

Felicidades Alejandría,gracias a Dios,Forever y tu saldrás adelnte .

quizá sólo loa admitidos por su periódico son inteligentes, igual que los escritores

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