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2 posts from March 2017

03/16/2017

Vega, el clasemediero que somos

“A veces las ideas son como esos zapatos viejos que nos resistimos a tirar porque resultan comodísimos”.

Juan José Millás

 

 

Un colega me dijo que me había convertido en proNayib. Le pregunté si había leído el texto por el que me hacía el comentario y me dijo que había leído una parte. Me resumió su crítica en una idea: Nayib aparece como víctima del FMLN. Le dije que, más allá de si el alcalde aparecía como víctima, el texto pretendía explicar el debate actual del partido de gobierno, por ejemplo, decir que en el FMLN el ideario de principios está en la cabezas de seis comandantes y que cualquier idea que no salga de esas cabezas es ajena a su proyecto.

También, le dije a mi colega, pretendía explicar una paradoja: el FMLN de ahora está aferrado al poder, pero no está dispuesto a compartirlo con alguien como Nayib Bukele, el más popular de los políticos actuales. Nos guste o no, todas las encuestas lo dicen. Explicar que un partido margine a su político mejor valorado por la opinión pública es noticia. Le dije que mi texto no trata de la personalidad del alcalde, no es un perfil. Es noticia si el entrenador del  Madrid deja en la banca a Cristiano Ronaldo por diferencias ajenas al fútbol. Nos caiga bien o no, Cristiano Ronaldo es Cristiano Ronaldo. Aclaro que yo le voy al Atlético.  

El punto de este post no es de cómo leyó la gente un texto sobre el alcalde de San Salvador. El punto de este post es sobre cómo discutimos. Sobre cómo polarizamos cualquier conversación y sobre cómo hablamos desde el prejuicio y no desde el razonamiento.

Y no estoy hablando del debate nacional, el debate nacional de la mayoría de gente es sobre la tortura de vivir en un barrio pandillero, de ser extorsionada, violada o asesinada… de sufrir abusos de la policía, del sistema de transporte, del país mismo. 

Estoy hablando de las discusiones de mi burbuja, de los que opinamos del país desde la comodidad de las redes sociales o de un bar, de los constantes debates en blanco y negro. Opinamos sin leer, desde el prejuicio. El problema es que casi todos los debates cotidianos son así. El debate de nuestros políticos es igual. Debaten desde la lejanía de los problemas:  nuestros políticos no usan el transporte público, no usan el sistema de salud público y no sufren la inseguridad.  

El 15 de marzo asesinaron a 30 personas en El Salvador, 6 de los homicidios provocaron un lamentable debate de blancos y negros. El alcalde Bukele sugirió que hay motivación política detrás de los 6 muertos del centro histórico, sin pruebas ni argumentación sólida. La maquinaria de los cotidianos debates estériles se activó. Un mar de opiniones polarizadas a favor o en contra de una persona. ¿Y los muertos? ¿Y la explicación de por qué murieron?, ¿ y el contexto básico de conflicto entre vigilantes privados, pandillas y vendedores de los mercados?

Estos debates me llevaron a releer la novela El Asco, de Horacio Castellanos Moya.  

El Asco tiene como personaje a Eduardo Vega, un salvadoreño que odia El Salvador. Lo odia en blanco y negro, sin un matiz de gris, el criterio de evaluación más básico y perverso, el de los buenos y los malos. Vega explica al clasemediero promedio salvadoreño, aquel que tiene la capacidad de polarizar casi toda conversación -hasta las más cotidianas-:  es mejor el BarÇa o es mejor el Madrid, es mejor ser del Frente que ser Tricolor y así…Lo que decimos en cada debate es “Soy mejor que vos, aunque no me asista la razón”.

Vega, como muchos salvadoreños, huyó del país y vive en Canadá. Como muchos salvadoreños, los criterios de evaluación y las referencias de lectura del país de Vega se parecen a las mías y a las de mis amigos, a los criterios de la gente de mi TL de Twitter o de mi muro de Facebook. Se parecen a mi burbuja.  

Vega estudió en un colegio clasemediero salvadoreño. Marista, educado en los valores católicos, mojigatos y arribistas de mi generación. Vega es como varios de nosotros, los afortunados con acceso a comer a diario, los que tenemos un par de libros de Cortázar en la cabeza, los que criticamos cualquier cosa por internet sin la necesidad de mojarnos. Muchos lo hacen desde la comodidad del anonimato.

Según Vega, en este país los políticos apestan particularmente y cree que es por los  cadáveres que cargan en su haber. “...quizá la sangre de esos cien mil cadáveres es la que los hace apestar de esa manera tan particular, quizás el sufrimiento de esos cien mil muertos les impregnó esa manera particular de apestar”, cree Vega.

Quiero seguir con Vega, el personaje, porque cree cosas que cree mucha gente de mi burbuja y cuando digo mucha gente hablo en realidad de una cantidad raquítica. Dice Vega que nunca ha visto políticos tan ignorantes, “tan salvajemente ignorantes, tan evidentemente analfabetos como los de este país”. También dice que cualquier persona mínimamente instruida  sabe que los políticos de este país tienen especialmente atrofiada la capacidad de lectura y que se les nota a la hora de hablar.

Vega también dice más cosas, no entiende por qué los políticos salvadoreños se desviven por aparecer en la televisión. “Si encendés la televisión a la hora del desayuno en todos los canales aparece un estúpido haciéndole las mismas preguntas estúpidas a un político que únicamente responde estupideces”, dice Vega.  

Aunque Vega ve al país en blanco  y negro, su radicalidad explica un país. Vega dice que los políticos salvadoreños -de izquierda y de derecha- son igualmente vomitivos, igualmente corruptos, igualmente ladrones.  Vega dice que se les nota en la cara la ansiedad por robar lo que puedan, que son unos sujetos realmente de cuidado. Vega cree que nuestra clase política está compuesta por unos pillos con saco y corbata que antes tuvieron su festín de sangre, su orgía de crímenes, y ahora se dedican al festín del saqueo, a la orgía del robo.  En esto, Vega, y su ferocidad, tiene razón. Nuestras élites son asquerosas.

Vega y todos los salvadoreños somos víctimas de una historia que no hemos elegido. Estamos atrapados en ideas seguras y por eso las defendemos a muerte, nuestros políticos son el ejemplo.  Roque Dalton, poeta nacional asesinado por guerrilleros que hoy son políticos de esos que odia Vega, decía que “la política se hace jugándose la vida o no se habla de ella”. En El Salvador, siempre nos estamos jugando la vida.

Por eso nuestros políticos han hecho trincheras de sus partidos. Sus militancias viven de migajas de ideas que hacen 30 años eran progresistas. Hoy son pancartas y coros vacíos que exaltan el rojo o el tricolor. 

Estamos presos. Los salvadoreños de clase media estamos presos en una burbuja, somos unos afortunados atrapados en un país de ricos avaros, políticos miserables y millones de marginados.

Elena Salamanca, una amiga, cree que la clase media de esta generación no tiene la posibilidad de movilidad social como la tuvieron las generaciones anteriores. “El problema de la percepción de la clase media es también cultural, un problema que se finca en la negación del otro como igual”, ha escrito Elena.   

Vivimos en un país en el que más de 1 millón de personas tiene acceso a internet y en el que más de la mitad de la población tiene menos de 30 años. Un país de gente joven gobernada por gente que lee el país como si aún viviéramos en la Guerra fría. ¿Será por eso que seguimos leyendo el país en blanco y negro?

 

FOTO DE Víctor de San Vicente
Rescate de los cuerpos de dos pandilleros que el 6 de febrero de 2016 murieron junto a un agente policial en un enfrentamiento a tiros en este cerro del municipio de San Vicente, que se levanta ante el valle de Jiboa, un icono de los paisajes de El Salvador. Al fondo, el volcán Chichontepec. Foto: Víctor Peña

 

03/03/2017

A Norma, Medardo y compañía se les olvidó la juventud

El Salvador sufrió más de medio siglo de dictaduras militares, y el último de los dictadores que gobernó el país murió el lunes 27 de febrero. El viernes fue enterrado con honores en una esquina del cementerio de Los Ilustres, en la última de las tumbas. Carlos Humberto Romero Mena llegó a la Presidencia de la República en 1977, tras ganar unas elecciones en las que el voto no fue libre, en las que el conteo no fue transparente, y que tuvieron como colofón la masacre del 28 de febrero en la plaza Libertad.

Fue electo presidente en la oscura década que parió la guerra: la de los fraudes electorales, la represión y la exclusión política de muchas de las organizaciones que después se convirtieron en guerrilla. El general Romero murió a los 92 años de edad, y la Asamblea Legislativa, el jueves 2 de marzo, decretó por unanimidad que merecía tres días de duelo. Un funeral con honores de héroe nacional: todas las banderas oficiales debían ondear a media asta; el ejército sacó algunas de sus avionetas para sobrevolar y saludar la memoria del general; el plana mayor del ejército le rindió tributo; y los cañones fueron disparados.

El general fue muy poderoso entre 1972 y 1979. En 1972 fue el  ministro de Defensa y Seguridad del general Arturo Armando Molina, otro dictador. Cuando el general Romero tuvo poder –como ministro castrense o como presidente–, las Fuerzas Armadas que dirigía protagonizaron incontables violaciones a los derechos humanos que precedieron a la guerra civil de los ochenta.

En su gestión murieron o desaparecieron al menos cuatro sacerdotes católicos y numerosos dirigentes y militantes de las organizaciones obreras y campesinas.

Cuando ocupó el cargo de ministro de Defensa, el Ejército masacró al menos a cien estudiantes universitarios. La historia todavía recuerda a este general por la masacre del 30 de julio de 1975,  en la que murieron y desaparecieron decenas de estudiantes de la Universidad de El Salvador.

El FMLN –partido en el que militan muchas de las personas que sufrieron el fuego de aquel Estado en el que era poderoso el general Romero– no recordó ninguno de estos hechos antes de votar por el duelo nacional.

VotosFMLN

Imagen de la lista de votos individuales de la iniciativa que pedía decretar duelo nacional por 3 días al general Romero.

 

El jueves, en la sesión plenaria de la Asamblea, todas las bancadas representadas en el pleno votaron por rendir tributos de héroe al general. Yo no tengo nada personal contra ese señor que murió a los 92 años y que jamás conocí. No tengo ningún desaparecido que reclamarle, pero sí conozco a gente que sí los tiene. Tengo que confesar que me indignó que nadie del plenario se haya mosqueado por la iniciativa.

Arena es un partido de derechas que nació de un fundador de historia militar. El PCN  nació y creció al amparo de las dictaduras militares. Gana no nació en la guerra fría. El FMLN nació y creció a costa de la sangre y sufrimiento de mucha gente que luchó contra ese dictador... pero igualmente votaron.

La iniciativa surgió de  la bancada del PCN y apoyada por todas las bancadas. Discretamente, sin debate. Esto es lo que no entendí: votaron 26 diputados del FMLN, entre los que estaba la jefe de bancada, Norma Guevara, y el jefe del partido, Medardo González, un reconocido dirigente estudiantil de la Universidad de El Salvador.

No hice la guerra, no soy militante del FMLN y no tengo que reclamar desaparecidos a este militar que es signo de la represión de los setenta. ¿Pero por qué votaron sin reclamar ni debatir? ¿Por qué rendir honores a un militar que los obligó a irse a las armas? ¿Por qué no existe un ley que nos obligue a no homenajear a los responsables de matar, violar y desaparecer a personas?

 

FMLNnovotos
Esta es página de la lista de diputados del FMLN que estuvieron presente en la votación, pero no se abstuvieron ni votaron a favor o en contra. También aparece cómo votaron el resto de bancadas.

 

 

GeneralRomero
Miembros del Estado Mayor de la Fuerza Armada que asistió al funeral.

 

 

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Sergio Arauz

Soy periodista. Me cuesta escribir de lo que me pasa, pero voy a intentarlo. He pasado mucho de mi tiempo hablando –quejándome- de lo que apesta en este país, es decir, de casi todo: la política, la violencia, el fútbol y de todo eso que nos hace una finca pavimentada y decorada de centros comerciales. Cuando no me quejo, también juego al fútbol, veo tele y leo un poco.

En Twitter son @sergioarauz.

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