El Salvador, traducido para gente de veintitantos.

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04/06/2015 13:48:36

Los muertos que importan y las muertas que no

Durante la última década, los periódicos fueron convirtiéndose lentamente en obituarios con anuncios comerciales. La innegable crisis de seguridad es tal que si uno da click sobre una nota titulada Reportan doble homicidio en anoche en Soyapango, descubre al leerla que se habla en total de 25 asesinatos y un lesionado. La interrupción violenta de 25 vidas cabe en 313 palabras.  No hay forma en que eso no resulte tétrico. 

Esa síntesis sangrienta es posible, en parte, porque se presume que todos los fallecidos fueron ultimados por una causa en común: 24 de los 25 asesinados eran hombres, todos víctima de ataques sorpresivos con arma de fuego. Todos residentes en Soyapango, San Martín o Ilopango, zonas en las que la presencia de las maras es más tangible. Esos son los muertos reporteables en el gran esquema de lo que ahora se considera noticioso; lo es porque vende y porque contribuye al discurso homogeneizador en el que todos los homicidios están vinculados a pandillas (descartando al narcotráfico, otras redes criminales y los asesinatos comunes), discurso que va en línea con lo que la FGR y los medios han venido diciendo hasta ahora: si justifica el uso de medidas coactivas y vende, ganan todos. Esos muertos convienen.

Es letal ser un hombre joven en El Salvador. Lo ha sido desde tiempos de la guerra. Tener entre 15 y 24 años y vivir en este país es tener un blanco pegado en la espalda. A todas luces, es una situación perversa y denunciable. Sería ingenuo suponer ahora que todos jóvenes los asesinados en los últimos diez años lo fueron por tener vínculos directos con pandillas. Hay una cantidad absurda de repartidores de mercadería, vendedores ambulantes de pan, muchachos estudiantes que han sido asesinados por transitar por donde no deben. Hay jóvenes siendo impunemente desaparecidos por el Ejército por estar desempleados y vivir en territorio controlado por una pandilla. Hay madres en pánico, como la mía, insistiendo hasta las lágrimas porque mi hermano porte siempre el carné de minoridad. 23 años después del cese al fuego, todavía hay madres temiendo porque su hijo sea un desaparecido más.

Pero también hay otro tipo de homicidios que se reportan en combo. El de Yamileth Ticas, por ejemplo, apuñalada en la sien por su expareja mientras esperaba el bus en San Vicente. Junto al suyo se reporta el caso de un hombre que se suicidó tras haber atacado a machetazos a su pareja y creerla muerta. Estos no corresponden a la dinámica de los asesinatos de hombres jóvenes, tan frontal y visceral. Pertenecen a una categoría distinta, una que causa rechazo furibundo: femicidio. 

De cierto modo, este rechazo generado por el término femicidio demuestra que está cumpliendo con su labor: visibilizar, poner un nombre adecuado a lo que no puede considerarse un asesinato común. El femicidio no es una categoría antojadiza inventada por lesbofeministas, sino que responde a la ruptura violenta de un ciclo de abuso que se da en las relaciones afectivas* (vea el anexo 7, página 202) previamente identificada por Lenore Walker, una psicóloga estadounidense, en 1979:

Ciclo de violencia

 

Ciclo de violencia de género. ¡Ahora con dibujitos, para que ya no se haga el maje!

La ruptura del ciclo se da en el estallido final de violencia, el cual culmina en asesinato, sí, pero uno cometido por odio, desprecio, placer o sentido de posesión sobre una mujer.** El caso de Berta Bejarano, arrojada por su expareja frente a un bus en movimiento, es un trágico ejemplo de esto último en todas sus dimensiones, particularmente en la que busca disculparse socialmente al femicida: es un borracho (¿Y? El tipo caminó sobre la acera y se sentó a ver el cadáver. ¿Qué excusa cabe ahí?). Los crímenes de las pandillas son más atroces y reciben menores condenas. La culpa es de la mujer que se queda a ser violentada. Pobrecita. Ella se lo buscó. Todo esto se dice sobre la víctima, recién llegada al municipio. Venía huyendo de su victimario. Acababa de entablar una nueva relación. 

Quién sabe cuántas veces fueron violentadas Berta, Yamileth y la expareja del envenenado. Quién sabe si estaban conscientes de estar siendo violentadas. Eso nunca es fácil de asimilar. Como sociedad, estamos educados para entender como violencia solo aquella que es física y no vemos como tal la económica —"él no me deja trabajar"/"quiere que me quede en la casa, con los niños"—, la psicológica —nada menos ayer venía en una coaster junto a una tipa que discutía con su pareja. Él la había engañado y consideraba que no era motivo para molestarse. La llamaba loca, psicótica, enferma— sexual —sentirse obligada a tener cualquier tipo de contacto físico "para que deje de joder" es violencia. El contacto sexual debería ser siempre consensuado en libertad— o espacial. Luego, cuando una relación deviene en femicidio, la sanción moral decae en la estúpida que le aguantó tanto a ese borracho, ese loco. Eso es misoginia. Y a nadie le gusta que se lo hagan ver.

Las dinámicas de violencia contra los hombres jóvenes y las mujeres conviven en este rastro que damos a llamar país. Responden ambas a una violencia estructural que va más allá del control de territorio o la enfermiza noción del amor romántico como posesión. Conviven como expresiones de fenómenos más complejos y enraizados en dinámicas de desigualdad y exclusión socioeconómica. En resumen, nadie decente pensaría que hablar de una niega la otra.

¿Entonces por qué este señor piensa que sí?

Tuit

Enlace al tuit original, media vez no lo borre su autor.

El señor es el jefe de datos del Grupo Dutriz (La Prensa Gráfica, Mi Chero, El Gráfico) y se define como docente universitario, lo cual vuelve su interpretación de la cifra más preocupante aún. Me gustaría preguntarle con qué feministas se está juntando o a cuáles ha increpado; personalmente, no conozco a ninguna que considere que denunciar las manifestaciones de la violencia contra la mujer invalide aquellas perpetradas contra hombres jóvenes. Sí se les invisibiliza, por otra parte, en sitios como los medios de comunicación tradicionales. Una nota con una mujer atacada a machetazos por su pareja no es tan llamativa (léase morbosa) como la que anuncia 2 fallecidos y termina reportando 25.

No sé si el señor sea misógino. Sí considero que su interpretación de esos datos (cuya fuente no reveló) lo es. No sabemos si esas 81 mujeres asesinadas entre enero y marzo vivieron ciclos de violencia que cataloguen a sus muertes como femicidios. Empero, si el señor trabaja interpretando datos, y asumiendo que obtuvo estos números de estadísticas judiciales,  debería estar al tanto de que las víctimas de sexo femenino están menos dispuestas a interponer denuncias al sufrir agresión; de que el sistema judicial no provee medidas de protección adecuada a víctimas de violencia ni a testigos de hechos criminales (a secas, sin distinción de género). Los boletines estadísticos de la CSJ están en línea. La PGR considera las gestiones de su unidad de género como de interés público y brinda los datos en cuestión de 10 días hábiles. Esta es información que cualquier ciudadano puede corroborar.

Empero, lo más grave es la tácita implicación de que 1039 hombres asesinados son más ¿graves? ¿relevantes? que las 81 mujeres en igual situación. No, señor: cada una de esos asesinatos debería ser igual de inaceptable socialmente. Cada uno de esos 1120 actos violentos debería ser igualmente condenado. La diferencia es que en algunos de ellos, no sabemos cuántos, las víctimas murieron dentro de un ciclo de agresión iniciado por sus (ex)parejas, respaldado por sus entornos e invisibilizado socialmente. La diferencia es que hay una violencia visible, tangible e incuestionable y otra que no. La diferencia es que cuando un pandillero asesina a un vendedor de pan nadie lo excusa socialmente. Al femicida, sí. Por eso es que "las feministas", ese mítico colectivo, parecen concentrarse en ese íngrimo y estadísticamente irrelevante 7.2% de asesinatos: porque todos merecemos dignidad en la muerte. Y eso significa conocer la verdad de la misma. 

Ninguna feminista negaría la gravedad de la crisis de seguridad nacional no por ser tal, sino porque es ciudadana, vive inmersa en una sociedad que resuelve todo, desde disputas viales hasta la transfobia; desde los celos hasta el no ceder un asiento de bus, matando. Por eso mismo, en una sociedad sumergida en notas de asesinatos, de la inoperancia del Estado ante los mismos y las estructuras comerciales que se benefician de esta sociedad para la muerte (medios de comunicación, agencias de seguridad privada, funerarias, etc.), es necesario rescatar que dentro de este paroxismo social hay quienes son víctimas de un tipo especial de violencia por ser quienes son. Y si eso que son, ese devenir mujer, engloba a más del 50% de la población, este merece ser visibilizado. 

*Uso relaciones afectivas y no domésticas porque la convivencia hogareña no es imprescindible para estas manifestaciones de violencia

**Véase Caputi, Jane, 1989, “The Sexual Politics of Murder”, Gender & Society, vol. 3, núm. 4, diciembre, pp. 437-456.

Comentarios

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¡Bravo virginia!
Siempre es un placer leer tus post.

Virginia, parece que se han sumado más a quienes les parece que hablar de violencia contra las mujeres podría ser considerado "estúpido" y parte de una teoría de la conspiración... no sé si con toda tu opinión estoy de acuerdo, pero el planteamiento base, sí. Espero el espacio donde escribís para "gente de veintitantos años" sea más respetuosa con tus opiniones en otras ocasiones... lamento mucho que sus premiados fundadores, dueños, periodistas, colaboradores tengan tanto tiempo para descalificar con palabras tan agresivas, cortitas, pero agresivas, a quienes opinan diferente a ellos... y eso que muchas veces se han referido a mí, no con mi nombre, pero sí por mis luchas y siempre les he respetado... en fin, seguí expresándote!

Bueno a mi me gustaria que en lugar de escribir de muertos y de odios, hablemos de las mujeres y su valor como seres humanos y no que las estan matando

Virginia yo me considero de ese colectivo mítico y aplaudo y respeto mucho tu esfuerzo por visibilizar la condición de las mujeres en esta sociedad misógina, machista y sexista en la que nos toca resistir. Las asesinadas simplemente por ser mujeres en esta realidad, merecen ser mencionadas, dignificadas y reconocidas. No tendríamos una Ley Especial Integral para una Vida Libre de violencia para las Mujeres, si la violencia de género no existiera. Ahora falta que se cumpla. Abrazos y mi felicitación.

Se ha desatado un torbellino de comentarios alrededor de tu publicación en el FB, a raíz de un post escrito por Carlos Martínez... obviamente un misógino. TOTALMENTE DE ACUERDO CONTIGO VIRGINIA. Los otros misóginos también se han dado a la opinión, haciendo comentarios sobre tu peso... lo que claramente indica que se les acabaron los argumentos para criticarte.

Felicidades por tu post. Me gusta mucho leerte.
Totalmente de acuerdo con "te apoyo".

Excelente post. Son unos misóginos machistas patriarcales esos que andan descalificando esta publicación. Es de enseñar que las mujeres sí podemos, y de demostrar las buenas cosas que hacemos las mujeres.La vida de nosotras las mujeres vale mucho, además tanto hombre desgraciado que anda en la calle.

Virginia: cuando el tipo este Martínez nunca dice tu nombre y sólo se refiere a ti como "esta tipa", ejemplifica a la perfección de qué se trata el problema del odio a la mujer y por qué debe tener un tratamiento especial el tema de la violencia de género y los femicidios.
Bueh, me encanta que pises callos. Hasta de los prestigiados periodistas. ¿Neta es un periodista de prestigio este Carlos Martínez? ¿Neta, netitita?

Para "y esta gordita resentida":
¡Vaya carga de odio e ignorancia condensada en tan pocas palabras!Te retratás de cuerpo entero: no sólo canalla sino además, cobarde y sin argumentos. ¿Qué tiene que ver el peso de Virginia en tu "argumento"? ¿El resentimiento? ¿Qué quiere decir? Re-sentir: volver a sentir o enojo, dolor, ofensa por algo... Cuando no se visibiliza la situación del ciclo de violencia que hay detrás de los feminicidios, ¿cómo no re-sentirse?

Ahora, lo de feminazi está más tirado de los cabellos, ¿a qué le llamás "feminazi"? El nazismo, como ideología totalitaria tiene a la base la supresión de una importante cualidad humana: el uso de la razón para una obediencia ciega. En el artículo de Virginia no veo tal supresión, como sí la veo en tu lamentable comentario y seudónimo.

Perdón Virginia por tomarme el espacio para cuestionar a este comentarista. No me pude resistir. Muy buen artículo y las ampollas que has levantado con este es señal de que has tocado fibras sensibles cuestionando quehaceres y privilegios de género. Saludos.

Solo paso a dejarte un enorme beso y abrazo.

Hola, Virginia, sólo paso a felicitarte por tu post y espero que sigás escribiendo sobre estos temas que le duelen tanto a ciertos "periodistas". Es verdaderamente triste que "ese tipo" y sus amigos machos alfa intenten descalificar lo expuesto en este post con palabras como "esta tipa", "la gordita", "ni su familia la lee". Me pregunto yo si Carlos Martinez leyó el post, en el post y cada comentario se refiere a vos como "la tipa" cuando tu nombre está al lado del texto; se limita a decir que "escribís sandeces" pero en ningún momento puede argumentar por qué, ni te escribí a vos para un debate serio y civilizado. En fin, esas son las joyitas del periodismo salvadoreño. A seguir escribiendo, Virginia, felicidades.

Asesinatos de mujeres a manos de sus conyugues siempre han habido, si regresamos la historia es un patron del hombre salvadoreño a causa del machismo que es una hernecia cultural que se da no solo en las sociedades de bajo nivel es un problema que alcanza tambien a las altas esferas en donde el hombre se siente con derechos sobre la mujer. En muchos casos la misma mujer es la que permite ser maltratada tanto fisica como psicologicamente por su pareja, las causas de soportar tanto pueden ser por miedo a quedarse sola, por la situacion economica y hasta por religion, no se dan cuenta que esto los puede llevar hasta ser victima de asesinato dejando en la orfandad a sus hijos en el caso de que los tengan y a la vez estos niños tambien se quedan sin padre, ls leyes en el salvador han mejorado con respecto al problema de abusos hacia la mujer, leyendo el archivo de un periodico que data de hace 50 años una noticia de una mujer que denuncio a su compañero de vida por haberla golpeado en la foto se ve la señora con la cara desfigurada por los golpes, en el lugar sonde puso la denuncia le dijeron que por" no tener golpes de concideracion" no podian detener a su compañero, en ese ejemplo se puede ver como el machismo se ha ido heredando de generacion en generacion viendose como un acto normal y comun. Desgraciadamente hay personas que se atreven a decir que se la mujer se lo merecia

Me parece interesante tu post, y concuerdo contigo en que todo asesinato debe ser debidamente visibilizado, condenado y su resolución justa, debe ser exigido.

Veo con inquietud y preocupación que alga algunos que sin detenerse a reflexionar lo que has puesto, debatir o rebatir tus ideas, sencillamente lanzan insultos e improperios contra ti... pero también me preocupa que algunas otras personas con un denotado afán de ser "políticamente correctas", consideran que discrepar con cualquier idea expuesta es sinónimo de misoginia, machismo, patriarcado y todas esas cosas... con todo el estigma que esto genera en la vida real (y que algunas personas que conozco han perdido sus trabajos y pasado rato en cárcel por acusaciones descaradamente falsas pero que toda la institucionalidad se volcó contra ellos solo "porque la mujer se supone víctima en todos los casos, y el hombre es culpable mientras (incluso aunque) se demuestre lo contrario), que estemos allanando el camino para reemplazar un sistema esencialmente injusto por otro; y eso es algo que las personas feministas deberían reflexionar... ya que si queremos cambiar el sistema, debería ser para algo mejor.

Pero volviendo al tema; yo tengo una pregunta para quién tenga conocimiento de la respuesta.... ¿Alguna vez se han hecho estudios sobre la cantidad de hombres que mueren como consecuencia de la violencia de género? Porque hasta donde he buscado no he encontrado ni una sola... ya que la violencia de género se enfoca únicamente en la mujer como víctima, y aquellos más integrales que ven al hombre como víctima lo circunscriben al hombre dentro de una relación homosexual.

Saludos cordiales.

Pd. No espero que piensen como yo, solo les pido que piensen.

Excelente artículo! Respetuoso, ubicado en el contexto y muy apropiado.

Muy buena reflexión Virginia, comparto plenamente con los puntos que colocas, sus urgencias en el país y el contraste de fuentes y te felicito. No te conozco y no tengo mayores referencias tuyas, más allá de lo escrito en este blog, más me parece de justicia señalar que si hay desacuerdos sobre tus ideas, datos, fuentes o escritura, sea dicho sin descalificarte como persona, mujer o profesional al amparo de muros personales. Y sí, los asesinatos de mujeres no quitan los de hombres, tal cual elaboras en la misma entrada al referirte a la letalidad de ser joven varón en El Salvador de la posguerra. Parece que mucha gente no leyó completamente la entrada o saltaron el orden de tus ideas.
Me gustaría referirme al Sr. López que pregunta por estudios sobre la cantidad de hombres que mueren como consecuencia de la violencia: hay varias fuentes sobre esto y todas indican que los hombres son la minoría (por ejemplo, en 2011, España, se reportó siete casos, de los que cinco eran víctimizados por mujeres y dos por hombres, mientras que en el mismo período se reportó 62 mujeres asesinadas por sus parejas, http://www.rtve.es/noticias/20130811/hombres-maltratados/729222.shtml, todos hombres).
El asunto central es que no hay tantos estudios porque se trata de un ejercicio de poder fundamentalmente asignado a los hombres. Ignoro de dónde obtuvo la afirmación de que la violencia de género se enfoca únicamente en la mujer como víctima, tampoco conozco el fundamento de la afirmación "aquellos más integrales que ven al hombre como víctima, lo circunscriben al hombre dentro de una relación homosexual".

Me alegra que escribas en El Faro. Me preocupa que hayan periodistas "laureados" como Carlos Martínez que ningunean el tema de género en relación a la villencia. Y lo peor es que el tipo ese se presenta como especialista en maras y pandillas. Dios nos guarde.

Me alegra muchísimo que te atrevas a escribir contra viento y marea. Te apoyo y estoy de acuerdo con este artículo que a continuación pego. http://m.elfaro.net/es/201506/opinion/17067/De-muertas-que-importan-y-comentaristas-sexistas.htmp
Te mereces una disculpa, pero también nos la merecemos todas y todos los lectores de El Faro.

Y seguimos esperando la disculpa.

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