El Salvador, traducido para gente de veintitantos.

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27/06/2014 18:56:10

La responsabilidad del diferente: el caso de Hank McCoy

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Advertencia: cómics y mariconada

Uno de los personajes que más me intrigaba en todas las series de X-Men es Hank McCoy (Beast). Mi yo adolescente, llena de furia y afán reivindicativo, no podía entender cómo es que un tipo tan consciente de aquello que lo hace diferente optaba por dialogar con su opresor, con su enemigo. Me resultaba repugnante. ¿Por qué no buscaba defenderse hasta las últimas consecuencias como sí lo hacía Magneto, quien es tan inteligente como él? Quien te trata con violencia no puede esperar de vos algo distinto, pensaba.

Claro, a los 13 años yo creía que leer un cómic era solo eso y no notaba que X-Men está lleno de alegorías. Reviso su trama a la luz de otro contexto: tengo el doble de esa edad y ahora me es evidente que las referencias al gen mutante como enfermedad pueden interpretarse como una forma velada de hablar de la diversidad sexual (enlace en inglés)*. Las luchas de Rogue (quien busca desesperadamente ser «curada»), Nightcrawler (cuya mutación es visible y se vuelca a la religión en busca de una respuesta) y el propio Beast de joven (creó un suero que impide que su gen mutante actúe) por intentar aceptar una dimensión de su ser que la sociedad rechaza de forma tan violenta tienen otro sentido cuando caés en cuenta de que la comunidad LGBTI es tratada ahora como lo son los mutantes en esa esquina del universo Marvel.

Durante los numerosos volúmenes y películas de X-Men, Hank McCoy se convierte en activista de los derechos mutantes. En X-Men: The Last Stand incluso llega a servir al frente de la Secretaría de Asuntos Mutantes, insertándose en el aparato estatal ─replicador del rechazo furibundo de la sociedad a todo aquello que no comprende─ para velar por el cumplimiento de las garantías mínimas a favor de la población con genoma X.  Él optó por asumir la tácita responsabilidad impuesta a aquel que es «diferente»: ser un portavoz y representante visible de aquellos que son como él, ocultos o no.

Para mutantes como Magneto (sobreviviente de Auschwitz) o Mystique, posturas como la de Beast son cobardes y traicionan a quienes son como ellos. Las circunstancias en que viven su condición de mutantes les llevan a optar por el choque y la violencia como reivindicación. La furia es válida, también la frustración. La sociedad te excluye, toma medidas activas para exterminarte: ¿por qué te vas a sentar a hablar con tu potencial asesino o su patrocinador?

Las comunidades de la diversidad sexual en El Salvador enfrentan un entorno hostil: 32 asesinatos por homofobia durante 2013; 8 en lo que va de 2014. La ausencia de una tipificación penal para los crímenes de odio, la exclusión laboral de las personas transgénero y la falta de herramientas legales que garanticen las políticas de no discriminación en entornos laborales motivan a algunos miembros de la comunidad a responder confrontando a la población conservadora usando iconografía religiosa. Empero, lo que Magneto y estas personas no notan es que si bien la suya constituye una forma válida de responder a un entorno violento, contribuye en poco o nada a la lucha política que los activistas de su propia comunidad hacen por todos los que son como ellos.

El enojo es válido: es la reacción inmediatamente posterior al despertar de la propia condición de exclusión social. Lo tuvieron Magneto y Beast, los primeros activistas de la comunidad LGBTI local y quienes desde sus ámbitos hacen lo que pueden por garantizar que las personas no heterosexuales  también gocen de derechos civiles y políticos. Debería ser, eso sí, un estadio que guíe a otros que requieran la astucia suficiente para influir en la opinión pública y los espacios de incidencia política. Mi yo de 13 años no tendría problema en responder a la imperante homofobia de la Iglesia Católica con alguna imagen profana, pero mi yo actual debe morderse la lengua y notar que los Hank McCoy del activismo LGBTI han llegado mucho más lejos mediante el trabajo político:

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En las pasadas elecciones presidenciales, la comunidad LGBTI concretó una enorme victoria política: el Tribunal Supremo Electoral tomó medidas activas para garantizar el derecho al sufragio de la población transgénero. Años y años de trabajo hormiga de diversas personas y organizaciones han logrado un primer triunfo a nivel de gestión gubernamental en favor de la población sexualmente diversa. Ninguna actividad confrontativa al conservadurismo puede adjudicarse un logro similar.

Si algo aprendí de X-Men es que el pertenecer a una minoría conlleva cierta responsabilidad: aquel que se asume como parte de tal es, lo quiera o no, un portavoz y representante visible de aquellos como él, ocultos o no. Si uno de nosotros vandaliza una pared o una imagen religiosa el resto de la población no dirá «esa persona lo hizo», sino que se referirá a su grupo de referencia: no fue ella quien puso a las vírgenes besándose, sino (todas) las marimachas. No fue Ernesto quien asistió a la Marcha de la Diversidad Sexual desnudo, sino (todos) los culeros. Ser minoría minimiza tus triunfos y maximiza tus errores, cosa que hay que tomar en cuenta antes de permitir que expresiones legítimas, pero no convenientes, de respuesta a la violencia estructural perjudiquen el trabajo que otros tantos como nosotros hacen desde hace mucho. Magneto podrá ser muy talegón, pero hasta ahora, Hank McCoy ha logrado mucho más. Quizá no sea un pusilánime después de todo.


*Diversidad sexual y racismo, en realidad. Es una belleza. Lean X-Men.

Comentarios

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Simple, si no quieres que te señalen, guárdate para ti mismo ese tipo de cosas. El mundo es injusto, mejor acostúmbrate.

Sencillamente me encanto este articulo, lo he leído 3 veces para no perderme nada, pense que era la unica que con el irrespeto a los iconos religiosos o escribir en paredes no gana mas que el repudio de otros y no se avanza nada en la concientización de los derechos de la población LGTBI. Gracias al esfuerzo de activistas poco a poco se van logrando la visibilización de la población LGTBI y sus derecho, puede ser pequeño en magnitud pero grande el impacto el trabajo que hacen. Gracias por escribir sobre ello.

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